Gimnasia goleó a Independiente y cortó una racha de 44 años
El Lobo volvió a bailar en Buenos Aires, pero esta vez la historia tiene un sabor distinto: hay una racha de 44 años que quedó atrás y una figura que se robó la noche. ¿Qué dijo el arquero rival de aquel 5-2 legendario?
Gimnasia y Esgrima de Mendoza logró este domingo un triunfo histórico: goleó 3 a 0 a Independiente en Avellaneda, consiguió su primera victoria ante el Rojo y quedó como único puntero de la Zona A del Clausura. El equipo de Darío Franco cortó así una sequía de 44 años sin vencer a uno de los cinco grandes del fútbol argentino.
Esteban Fernández abrió el marcador a los 41 minutos del primer tiempo. En el complemento, Facundo Lencioni se encargó de convertir la victoria en goleada con dos golazos en apenas siete minutos: a los 7 y a los 14. En el primero recorrió más de 40 metros y clavó un zurdazo en el ángulo; en el segundo recibió en tres cuartos de cancha y volvió a resolver desde afuera del área.
Lencioni fue, sin dudas, la figura de la noche. Y si El Gráfico todavía llegara cada semana al kiosco con la cara del deportista del momento, probablemente sería la tapa, como la de Víctor Legrotaglie hace 55 años.
El Víctor y su ballet
El 24 de octubre de 1971, Gimnasia llegó al Viejo Gasómetro para enfrentar a San Lorenzo por el Torneo Nacional. Volvió a Mendoza después de ganar 5 a 2 y de producir uno de esos partidos que se convirtieron en patrimonio oral del fútbol mendocino, de los que no hay videos pero sobran relatos.
La revista El Gráfico le dedicó un informe que todavía sobrevive como documento de aquella hazaña. Arriba, "El Víctor y su ballet". Y debajo explicaba la razón: aquel Gimnasia había jugado con "prolijidad, sentido colectivo, habilidad y corrección". El director de aquella orquesta era Víctor Antonio Legrotaglie.
Los goles fueron de Juan Carlos Ibáñez, Carlos Benítez, Marcos Becerra (dos) y Juan Víctor Guzmán. Pero la figura que terminó sintetizando el partido fue el Víctor. No porque hubiera hecho los cinco, sino porque manejaba el juego. La pelota pasaba por él y Gimnasia decidía a qué velocidad y de qué manera se jugaba.
Jorge D'Alessandro, arquero de San Lorenzo aquella tarde y hoy conocido por su participación en El Chiringuito de España, recordó ese partido con una definición sencilla: "No lo podíamos parar al Víctor, nos comimos un baile".
De la batuta del Víctor a la zurda de Lencioni
Hay una diferencia evidente entre ambos, más allá de la lógica distancia como figuras en la historia de Gimnasia. Legrotaglie fue el director del baile de 1971; Lencioni, el ejecutor de la goleada de 2026. Uno manejó los hilos de aquel equipo; el otro necesitó dos zurdazos para convertir una victoria importante en una noche histórica.
Pero hay un hilo que une las dos escenas: Gimnasia jugando en Buenos Aires, ante uno de los grandes, sin sentirse visitante.
También hay una cifra que potencia lo ocurrido en Avellaneda. Para encontrar el anterior triunfo oficial de Gimnasia frente a uno de los denominados cinco grandes hay que retroceder hasta el 28 de marzo de 1982, cuando derrotó 1 a 0 a Boca en el Malvinas Argentinas por el Torneo Nacional. Es decir, pasaron 44 años.
Desde entonces hubo ascenso, décadas lejos de Primera y, finalmente, el regreso a la máxima categoría para 2026. Este año Gimnasia ya había vuelto a medirse con esos apellidos pesados: perdió con San Lorenzo, empató con Boca en la Bombonera y también había igualado 1-1 con Independiente en Mendoza. Este domingo consiguió el triunfo que le faltaba.
Dos goleadas parecidas, dos contextos distintos
La comparación, de todos modos, necesita una aclaración: no son victorias idénticas.
Aquel San Lorenzo de 1971 tenía otro peso deportivo. No era exactamente "Los Matadores" campeones invictos del Metropolitano de 1968, aunque conservaba figuras de aquella generación y nombres de enorme jerarquía como Roberto "La Oveja" Telch y Rodolfo "El Lobo" Fischer. De hecho, aquel Ciclón terminaría llegando a la final del mismo Nacional 1971 y sería subcampeón detrás de Rosario Central.
El Independiente que recibió a Gimnasia este domingo atraviesa una realidad diferente. La derrota lo dejó con 10 puntos y en el séptimo lugar de la Zona A, mientras sus hinchas despidieron al equipo y a la dirigencia con insultos.
Eso hace que el 5-2 de 1971 conserve un lugar difícil de discutir entre las mayores proezas futbolísticas de Gimnasia y del fútbol mendocino. Pero no achica lo conseguido ahora: el equipo de Darío Franco goleó por primera vez a Independiente, ganó por primera vez en el Libertadores de América y, si Instituto no logra una victoria hoy, terminará la fecha mirando a todos desde arriba.
En 1971, El Gráfico encontró una definición perfecta: "El Víctor y su ballet". Cincuenta y cinco años después, Gimnasia volvió de Buenos Aires otra vez con tres goles de diferencia sobre un grande y otro futbolista apropiándose de la función principal.