Gimnasia sufrió, se salvó y lo empató sobre la hora: la apuesta de Pereyra que cambió todo
El Lobo se llevó un empate de una cancha brava, pero lo que armó Pereyra sobre el final dejó una sensación que los hinchas van a recordar: la jugada que cambió la noche y la deuda que sigue sin resolverse.
Gimnasia se llevó un empate de una cancha complicada y lo hizo con más corazón que fútbol. El equipo de Ariel Pereyra fue superado durante buena parte del partido, pero nunca bajó los brazos y terminó rescatando un punto valioso ante el mejor equipo de la temporada.
La identidad del Lobo todavía está en pleno proceso de maduración. Mientras tanto, el conjunto tripero se ubica en una posición más que interesante en la tabla de su zona, y eso no es poco para un equipo que sigue buscándose.
Un primer tiempo para el olvido
El dueño de casa atacó sin descanso y esa energía fue la mayor complicación para el mediocampo y la defensa de Gimnasia durante todo el primer tiempo. Los dirigidos por Berti fueron un vendaval y el Lobo quedó desbordado por la tremenda intensidad de su rival.
Matías Fernández, con pasado en Villa San Carlos, fue una figura clave para que Independiente estuviera permanentemente pensando en dañar a Insfrán. La firme convicción para atacar de los mendocinos marcó la gran diferencia contra un huésped prolijo, pero sin tanta profundidad.
Lucas Janson tuvo el gol a disposición en una situación muy clara y no la supo aprovechar. La indudable debilidad tripera estuvo en la última línea: Giampaoli se resbaló y perdió una pelota que debía despejar, mientras que Fernández buscó una conquista lujosa y su toque sutil se fue por arriba del travesaño.
La apuesta de Pereyra y el grito que cambió la noche
El alarido de Colazo, convalidado tras la revisión del VAR, terminó cambiando drásticamente las sensaciones en el vestuario visitante. Gimnasia se fue del partido ileso luego de una prueba exigente y eso lo ayudará a seguir creciendo en su autoestima.
El Lobo terminó atacando con Nacho Fernández, Colazo, Auzmendi, Franco y Marcelo Torres, y esa apuesta ofensiva le permitió desnudar algunas flaquezas del equipo de Berti. Si Gimnasia pelea en la parte más linda de su grupo es porque algunas virtudes tiene, y la mayoría de ellas aparecen con facilidad de mitad de cancha hacia adelante.
Lo que viene
El equipo todavía está realmente lejos de defender como debería hacerlo un conjunto con elevadas pretensiones, pero nunca se entrega y eso tiene un valor a considerar. La pasó mal en la primera etapa, aunque no se permitió caer en la resignación.
Cuando se decide a atacar con un bloque más numeroso genera situaciones para anotar, y allí está su rasgo más significativo. Liderado siempre por Nacho Fernández —esta vez no mostró su mejor versión— se siente confiado para complicar a quien tenga adelante.
Va camino a un final de año más dulce que los anteriores y eso no es poco. Mientras ataque con decisión, sus hinchas serán más contemplativos con las evidentes carencias que muestra cuando debe proteger el arco propio. Insfrán es parte de la misma coyuntura, pero también suele sorprender en base a sus valiosos reflejos.
Gimnasia avanza. Tiene bastante por mejorar, pero avanza.