Ginette Reynal: la confesión íntima que sorprende a sus 66 años y su regreso al teatro tucumano

A sus 66 años y a punto de volver al teatro en Tucumán, Ginette Reynal rompe el silencio sobre los demonios que enfrentó, la libertad que conquistó y la verdad que encontró al mirarse al espejo después de todo. ¿Qué precio pagó por su autenticidad?

· 6 min de lectura
Ginette Reynal: la confesión íntima que sorprende a sus 66 años y su regreso al teatro tucumano

La actriz y artista Ginette Reynal, una figura conocida en el ambiente cultural, se abre en una entrevista reveladora mientras se prepara para volver a los escenarios tucumanos. Desde su departamento en Nordelta, habla sin filtros sobre su lucha contra las adicciones, su proceso creativo y la libertad encontrada después de una vida marcada por pérdidas y desafíos personales.

Hace dos años que Ginette Reynal (66) vive en su nuevo departamento en Nordelta, un refugio que ella misma ha llenado de color, arte y corazón. Las paredes están cubiertas de sus propias pinturas, pequeñas esculturas y retratos de amigos artistas. En el living, las ilustraciones de mariposas comparten espacio con su otra pasión: “Tengo arañas, serpientes, insectos… me encantan, me parecen bellos”, confiesa la actriz.

“Siempre me atrajo ese mundo”, explica Reynal. “Todas aquellas cosas que parecen feas o dan miedo yo las encuentro llenas de belleza. Creo que tiene que ver un poco con mi personalidad”. Esta personalidad única la lleva ahora de vuelta al teatro, de la mano de José María Muscari, con quien estrenará la obra *Doradas*.

Una rebeldía que se transforma en arte

Al ser consultada sobre su esencia, Reynal no duda: “Me gusta encontrar cosas lindas en todo lo que es extraño. Soy así, me encantan las personas raras, las diferentes”. Esta inclinación natural la ha llevado a elegir proyectos que se corren de lo tradicional, como la obra performática *Sex*, que marcó un antes y un después en su carrera y en la percepción del público.

“Reconozco que tengo una rebeldía innata”, admite. “Ahora estoy más tranquila porque tengo muchos años de terapia, pero antes era un kamikaze”. Asegura que con el tiempo aprendió a dosificar su manera de ser y a aceptar que no todos están preparados para escuchar lo que ella tiene para compartir, una lección que, según cuenta, le enseñaron sus propios hijos.

Su hija Mía, escritora, actriz y directora, eligió un camino artístico completamente distinto y supo marcarle límites desde temprano. “De entrada, me puso distancia. Con el tiempo, muchos años después, lo entendí”, reflexiona Ginette con una mezcla de nostalgia y aprendizaje.

El arte como herramienta de liberación

Reynal recuerda el impacto de *Sex* en mujeres de su generación: “Me abriste la cabeza, hiciste que mi marido deje de verme como una vieja y pueda conectarme con mi yo mujer”, le decían a la salida de la función. Para ella, el arte es fundamentalmente movilizador y una vía para cuestionar los mandatos sociales.

“Hay algo del afuera que pareciera dictaminar cómo tiene que ser la mujer de 60: cómo actuar, cómo vestirse”, cuestiona. “Yo soy más partidaria de que si una siente que se puede poner el vestido que a una le gusta, ¿por qué no?”. Esta filosofía se extiende a su pintura, donde próximamente exhibirá sus obras en la exposición colectiva “Mujeres al borde”.

Su proceso creativo con la pintura abstracta es, según describe, a veces relajante y calmante, y otras veces angustiante. “Mis obras reflejan todo lo que siento dentro de la panza, del corazón, la cabeza”, revela. Un proceso que la enfrenta a sensaciones, sentimientos y recuerdos que a veces la ponen bien y otras mal.

Mirarse al espejo después de la tormenta

En sus redes sociales, Ginette Reynal se muestra sin maquillaje y comparte reflexiones profundas. Esta autenticidad es el resultado de un camino difícil: “Después de todo lo que pasé –como la enfermedad y muerte de mi marido Miguel [Pando], el reconocimiento de mis adicciones–, siento que logré despojarme de un montón de cáscaras”.

Hoy, cuando se para frente al espejo, encuentra una imagen que le agrada. “Estoy bien”, afirma, aunque bromea con que se estiraría un poco al lado de los ojos. “Ya me hice un minilifting hace tres años y probablemente en un año o dos lo vuelva a hacer”, comenta, aclarando que evita los tratamientos invasivos y los rellenos.

Lo más importante para ella ahora es la comodidad y el bienestar integral. “Ya no me importa lo que piense el otro, no me someto más a eso. Hoy mi mirada frente al espejo no pasa por la belleza, sino por un conjunto de cosas donde la comodidad y lo estético cobran más protagonismo”.

La batalla contra las adicciones y la reconstrucción familiar

Uno de los temas más crudos de la entrevista es su reconocimiento público de las adicciones. “Sí, son los beneficios secundarios horribles de cuando te pasan cosas feas. Te rompés toda y cuando te volvés a armar, vos elegís cómo te parás de acá en más”, analiza. Aprendió a perdonarse y a aceptarse, entendiendo que la adicción es una enfermedad que alcanza a toda la familia.

Esta enfermedad dañó profundamente su vínculo con sus hijos Mia, Martín y Jéronimo. “Gracias a Dios, salí porque ellos fueron los que me dijeron: ‘Basta, mamá, hacé algo'”, recuerda con gratitud. Su proceso de sanación incluyó el programa de Narcóticos Anónimos y Alcohólicos Anónimos, donde sigue yendo hasta hoy. “La adicción es una enfermedad que no se cura. Se detiene, pero no se cura. Sé que toda mi vida voy a ser adicta”, afirma con una claridad que conmueve.

Hoy, su relación con su hija Mía es de compañerismo y admiración mutua. “La admiro, la escucho, la observo. Es sumamente moderna en su pensamiento, en su forma de ser y me maravilla verla como madre”, dice Ginette, quien también disfruta de su rol de abuela de Ramsés Ortega, a quien lleva al cine y al teatro, incentivándolo a construir su propio criterio.

El amor, la soledad y la cosecha final

¿Se imagina enamorada otra vez? “Enamorada como estuve antes, no”, responde con honestidad. “Porque creo que el amor también es una construcción y también a medida que una va madurando, se vive distinto”. Aunque no descarta que pueda suceder, reconoce que no le ha pasado desde la muerte de su marido Miguel.

Con la soledad ha hecho las paces. “Me llevo bárbaro. Hoy tengo mi vida muy armadita, estoy bien sola, no sufro, no la paso mal, no me deprimo por eso”, asegura. Aunque admite que a veces, al llegar tarde a casa, le gustaría tener a alguien que la espere, eso no es algo que le quite el sueño.

La cosecha de todo su recorrido, resume, es la simpleza. “Todo lo que pasé me ayuda a vivir la vida sin grandes expectativas. Hoy sólo trato de estar presente en el presente”. Una filosofía de vida que esta artista de 66 años, lista para volver a escena en Tucumán, lleva como estandarte.

gina-frente-a-algunas-de-sus-obras-y-retratos-L3ZSDEFSNRDBJJZ3IN4NSL3OYU.jpg?auth=4241474c048c5005297ee907152f3387a7fb9ed47a2d0ebfcfce05e8533af0dc&width=780&height=520&quality=70&smart=true
con-una-sonrisa-gina-comparte-uno-de-sus-tesoros-DAKPJ2275NC4VA6FWGWYFP3FXI.jpg?auth=9d4859b57064f7cdfee719199b717645aaf0da88605c004618fa7eea16a3a93c&width=780&height=520&quality=70&smart=true
ginette-multifacetica-en-un-rincon-del-living-de-GFSN6PGYCRFURAJ2S657YXTNTQ.jpg?auth=2c9325589dab53755ea32f5b1b4f4f575c46448008b57194ba74813130eba1d6&width=780&height=1053&quality=70&smart=true
en-la-terraza-con-vista-a-la-bahia-grande-de-HRVGGVIQWRHDPFMFS7EGZMHKSM.jpg?auth=1990b917ecc4090e8812955422b009d9033acff85244abf8c242ae746d76dda4&width=780&height=520&quality=70&smart=true
ya-no-me-importa-lo-que-piense-el-otro-de-mi-no-56BFZJLALRC7ZI2WLQ6Z2AWDQY.jpg?auth=63956cd03c597770c06cb1715a6b4edf3ea5d01eaee8973033f11573e314ddef&width=780&height=1170&quality=70&smart=true
a-los-66-ginette-posa-orgullosa-en-traje-de-bano-SIHAISXVRVEE3IALCQZUEMAUWI.jpg?auth=373dc3eea63cc2f859061d9712df8cf38598c30cfc2a879ae23b46de0d733f99&width=780&height=520&quality=70&smart=true
me-llevo-barbaro-con-la-soledad-no-te-voy-a-negar-LVPPQ3EQ75AYBGBXN5XCMM5EII.jpg?auth=feb9ff5027baa1a371cb5171906dea9b7832e4a2be082996cdba625947912a26&width=780&height=1170&quality=70&smart=true
en-sus-tiempos-de-modelo-junto-a-su-hermana-I7HVV5AGCRBF7ET2TGCQIKVV5M.jpg?auth=5f527dcb6ab8470af0734b126ef060146030b40481b40e82d37d7f2c2f899494&width=780&height=1170&quality=70&smart=true
con-sus-hijos-mia-y-martin-flores-piran-fruto-de-M5MUWS64TBA3HPSE6GW55TSBLY.webp?auth=b527c71cb58d85ee55e6d0bcbd12bdb2d74f47b5c4482d9c89cd184028a1301a&width=780&height=780&quality=70&smart=true

Más para leer

Fiesta del Poncho: el paso a paso para validar el CUD y asegurar tu lugar
Sociedad
Semifinales Mundial 2026: 500 policías, requisas y operativo histórico en el Centro mendocino
Sociedad
Más de 200 emprendedores y un globo aerostático: así será el festival de invierno que promete sorprender a toda la familia
Sociedad
¿Quemar caña en Tucumán? Ahora solo cinco horas al día y con duras restricciones
Sociedad
Lo que nadie contó del operativo sanitario en Fiambalá: ¿qué pasó con la telemedicina?
Sociedad
Atención solo por la mañana: el cambio que aplica el Colegio de Abogados hasta el 24 de julio
Sociedad
Publicidad