Godoy Cruz se metió en la final de la Primera Nacional y el estadio explotó. Pero en la conferencia, De Muner bajó el tono de los festejos y contó qué fue lo que más le costó de toda la temporada.
Godoy Cruz selló su boleto a la final de la Primera Nacional y quedó a un paso de pelear por el regreso a la máxima categoría del fútbol argentino. El equipo mendocino, que atravesó una temporada con altibajos, encontró su mejor rendimiento en el tramo decisivo y protagonizó una remontada que ilusiona a todo el pueblo tombino.
Tras el partido, el entrenador Pablo De Muner habló en conferencia de prensa y repasó el proceso que llevó al equipo a esta instancia. Reconoció los momentos duros, elogió el compromiso de sus futbolistas y dejó en claro que el objetivo todavía no está cumplido.
"Todavía no hemos logrado absolutamente nada, esa es la realidad. Nos queda un paso más", afirmó el técnico.
La cultura de trabajo que sostiene al plantel
De Muner puso el acento en lo que se construyó puertas adentro. Según su mirada, el presente de Godoy Cruz no responde a la casualidad, sino a un proceso basado en la humildad, la mentalidad y la perseverancia.
"Internamente creo que siempre creímos. El equipo siempre se preparó, adoptó una cultura de trabajo y unos cimientos como grupo de valores humanos realmente muy buenos. No es casualidad lo nuestro, creo que es muy merecido", sostuvo.
El entrenador también felicitó a los jugadores, al cuerpo técnico y a todos los integrantes de la institución, al entender que la clasificación fue una conquista colectiva.
El partido que cambió la confianza
Consultado sobre el momento en que empezó a creer que el equipo podía revertir su situación y meterse en la definición por el ascenso, De Muner recordó que, pese a la derrota frente a Ciudad Bolívar, había visto señales positivas en el funcionamiento colectivo.
Sin embargo, identificó el triunfo en la cancha de Ferro como el punto de inflexión. Después de ese encuentro, les transmitió a sus dirigidos que estaban en condiciones de competir contra los mejores equipos de la categoría.
La humildad fue una de las palabras que más repitió en su análisis. También destacó la mentalidad del plantel para seguir trabajando sin quedar atrapado en los resultados adversos.
"Hubo mucha humildad, mucha mentalidad, muchas ganas de seguir, de no estancarnos. Este grupo disfruta el día a día", explicó.
En ese sentido, subrayó la evolución de los entrenamientos y la predisposición de los futbolistas. Para él, el crecimiento cotidiano fue una de las bases que permitieron alcanzar este presente.
Una identidad que se sostuvo en la tensión
Otro de los aspectos que De Muner consideró fundamentales fue la construcción de una identidad futbolística. El entrenador remarcó que Godoy Cruz logró sostener una manera de jugar y competir incluso en los momentos de mayor presión.
El trabajo no se limitó a lo táctico. El cuerpo técnico abordó lo técnico, lo físico y lo mental, además de dedicarle tiempo a las jugadas de pelota parada.
"En todas las áreas no dejamos nada al azar. La parte táctica, técnica, física, mental y las pelotas paradas. Todo lo trabajamos, todo lo entrenamos", remarcó.
También valoró la madurez que ganaron los futbolistas a partir de los golpes recibidos durante el campeonato. Esas experiencias, según su análisis, terminaron fortaleciendo al grupo y le permitieron afrontar con mayor tranquilidad una definición cargada de emociones.
De Muner resaltó, además, los números que consiguió el equipo durante la temporada: el rendimiento como local y como visitante, junto con la capacidad goleadora que mostró Godoy Cruz a lo largo del certamen.
El empate de Almirante Brown y el gol de Viera
Uno de los momentos más emotivos de la jornada llegó cuando Almirante Brown consiguió el empate. De Muner reconoció que ese tanto representó un golpe anímico, sobre todo porque el partido no había tenido demasiadas situaciones de peligro para el rival.
Sin embargo, destacó la capacidad de sus dirigidos para sobreponerse rápido y seguir buscando el resultado.
El gol de Viera, determinante para conseguir el pasaje a la final, tuvo un significado especial para el cuerpo técnico.
"Si había alguien que merecía hacer el gol del 2 a 1, que te dé el pasaje a la final, era el capitán Viera", manifestó.
El técnico también valoró el esfuerzo del futbolista y su compromiso con el equipo. En una jornada con las emociones a flor de piel, consideró que el desenlace tuvo un componente especial.
Además, remarcó la importancia de no bajar los brazos y seguir insistiendo hasta el último minuto, una característica que, según su análisis, definió la campaña del Tomba.
Quince días para recuperar piernas y llegar de la mejor forma
Con la clasificación asegurada, Godoy Cruz tendrá un período de preparación antes de disputar la final. Consultado sobre si esa espera podía jugarle en contra, De Muner consideró que el tiempo disponible será positivo para recuperar a los futbolistas.
El entrenador explicó que varios integrantes del plantel terminaron el último compromiso con molestias físicas y sobrecargas musculares.
También valoró que el equipo no haya sufrido expulsiones y que Axel no recibiera una nueva tarjeta amarilla, teniendo en cuenta que estaba al límite de sanciones.
La intención del cuerpo técnico será recuperar a todos los jugadores y llegar a la definición en las mejores condiciones posibles.
"Esto nos permite poder terminar de recuperar a todos los jugadores de muy buena manera. Vamos a preparar el partido con la seriedad que corresponde", aseguró.
De las tres derrotas seguidas a la ilusión de la final
De Muner también recordó uno de los períodos más complicados de su ciclo: las tres derrotas consecutivas como visitante frente a Almirante Brown, Central Norte, San Telmo y Ciudad Bolívar, un tramo que puso a prueba la confianza del equipo.
El entrenador reconoció que uno de los mayores desafíos fue convencer a sus futbolistas de que el camino elegido era el correcto.
"Creo que lo más difícil fue convencer a los jugadores después de tres derrotas consecutivas de visitante de que estábamos en el camino correcto", explicó.
En ese momento, el técnico consideraba que el equipo necesitaba algunos ajustes y que, con trabajo y confianza, podía encontrar su mejor funcionamiento.
También destacó la importancia de las incorporaciones realizadas durante el mercado de pases, que le dieron al plantel un salto de calidad y personalidad.
Otro aspecto que valoró fue haber utilizado prácticamente a todos los futbolistas disponibles, tanto en la primera parte de la temporada como en la segunda.
El vínculo con los hinchas: "Cuando no es con juego, es con huevo"
La clasificación también tuvo un significado especial por el vínculo que se fue construyendo entre el equipo y los hinchas. De Muner reconoció que la relación se fortaleció a partir del esfuerzo y la entrega que demostraron los futbolistas en cada partido.
El entrenador destacó que el público se identifica con un equipo que nunca deja de luchar, incluso cuando las circunstancias no permiten desarrollar el mejor juego.
"Cuando no es con juego, es con huevo. Cuando no es con huevo, es con corazón. Y cuando no es con corazón y con rabia, hasta el final, hasta la última, el hincha se rinde", expresó.
También hizo referencia al proceso de unidad que se generó dentro de la institución, especialmente después de atravesar momentos complicados.
Para De Muner, conseguir esa comunión entre los diferentes sectores de un club no es sencillo, pero Godoy Cruz logró construir una relación que hoy se refleja en los festejos y en el acompañamiento de su gente.
Los tres objetivos que se propuso desde su llegada
El entrenador reveló que, cuando llegó a Godoy Cruz, había establecido tres objetivos deportivos junto a los referentes del plantel.
El primero era instalar al equipo entre los ocho mejores de la categoría. El segundo consistía en posicionarlo entre los tres primeros y el tercero, el más ambicioso, era terminar en el primer puesto y disputar la final por el ascenso.
Ahora, el Tomba está a un paso de completar ese recorrido.
"Nos queda jugar la final y ganarla, y cumplir con el objetivo que este club asumió y que nosotros también asumimos desde el primer día que llegamos", afirmó.
Antes de finalizar, De Muner volvió a remarcar que el equipo debe disfrutar de lo conseguido, pero sin perder de vista la importancia del próximo compromiso.
La clasificación representa una recompensa para un grupo que atravesó dificultades, trabajó para recuperar la confianza y encontró su mejor versión en el momento decisivo.
El entrenador resumió sus sensaciones con una palabra: justicia. Consideró que pocos equipos buscaron tanto como Godoy Cruz durante la segunda parte del campeonato y destacó la dignidad con la que sus futbolistas afrontaron cada desafío.
El festejo ya forma parte de la historia reciente del Tomba, pero el desafío más importante todavía está por delante. Godoy Cruz quiere coronar su remontada con el ascenso y Pablo De Muner sabe que todavía queda el último paso.


