Golpearon la puerta y lo que vieron los dejó helados: el dramático rescate de una adolescente en Paraná
Una adolescente de 16 años golpeó una puerta en Paraná pidiendo auxilio tras ser secuestrada. ¿Qué encontraron los vecinos al abrir?
Un matrimonio de Paraná se convirtió en el refugio inesperado de una adolescente de 16 años que escapó de un secuestro. La joven, desorientada y sin una zapatilla, golpeó su puerta pidiendo auxilio. “Lo primero que me dijo fue que la ayudara”, recordó Luis Eduardo Chinícola, el vecino que no dudó en abrirle.
Ocurrió el miércoles por la noche, en la zona de Virrey Vértiz y Luis Vernet. La adolescente había denunciado que dos hombres la obligaron a subir a un auto cuando caminaba por avenida Almafuerte y Caputo. Desde ese momento, perdió el conocimiento y despertó en un descampado, a varios kilómetros de distancia.
El momento del golpe en la puerta
Luis Eduardo Chinícola esperaba noticias de sus familiares cuando escuchó los golpes. “Ella habrá golpeado a eso de las 22:30. Mi señora me dijo: ‘No abras, si son estos locos que andan vendiendo cosas’. Yo le digo: ‘No, voy a mirar’. Abrí la cortina y vi una nenita, que me hacía así con la manito, como rogándome que le abra”, relató.
Apenas cruzó la puerta, la adolescente solo atinó a pedir ayuda. Mientras Luis intentaba calmarla, su esposa Antonia la asistió: “Le prendió la estufa, le dio mate caliente; le faltaba una zapatilla y un chaleco”, dijo Luis.
El relato que estremeció
Con el correr de los minutos, la joven contó lo vivido. “Venía de la casa del novio. Cuando se bajó del colectivo, se le arrimó un coche gris. Eran dos hombres vestidos de negro. Se baja uno, la agarra por atrás y le dice: ‘Subí al coche porque si no te mato’. Tenía un cuchillo contra ella”, recordó Luis. “Una vez que subió, le pusieron un trapo en la boca y no se acuerda más. Apareció en el medio del campo y caminó mucho hasta llegar acá”.
El descampado donde despertó tiene pocos accesos, un dato clave para la investigación. “Tiene una calle que entra por el fondo, por la zona del polideportivo, y otra por calle Montiel, antes de llegar al arroyo”, indicó el matrimonio.
La contención y la llegada de la ayuda
Antonia recordó el estado de la joven: “Cuando entró, estaba en un tembleque. No podía ni hablar. Le di mate caliente y ahí quedó un poco más tranquila”. La mujer llamó a la Policía y, con la llegada de los efectivos y los médicos, la adolescente pudo hablar más. “Después vino la mamá a buscarla”, señaló.
El testimonio de los vecinos es clave para reconstruir las primeras horas del hecho. “Después que se fue ella, pensé mucho en mi nieta y en mi bisnieta. Dije: ‘Qué feo que le pase algo a uno de nuestros seres queridos’”, se alarmó Antonia. Y sentenció: “Esos sinvergüenzas la van a pagar. Van a aparecer y van a quedar presos”.
Mientras la Justicia avanza para identificar a los sospechosos, el gesto solidario del matrimonio permitió que la adolescente encontrara un lugar seguro en medio del miedo.