Goya prohibió a los trapitos en toda la ciudad, pero una excepción los deja seguir en un lugar
La ordenanza que prohíbe a los trapitos en Goya ya está vigente y alcanza a toda la ciudad, pero deja una puerta abierta para eventos masivos: quiénes pueden seguir trabajando y bajo qué condiciones. El detalle que muchos vecinos esperaban conocer.
El Municipio de Goya ya tiene una herramienta legal para frenar a los cuidacoches. Se trata de la Ordenanza N° 2.320, aprobada por el Concejo Deliberante el 28 de octubre y promulgada por el Ejecutivo, que prohíbe de forma absoluta la actividad de trapitos y cuidacoches en todo el ejido urbano.
La norma no surgió de la nada: responde a una seguidilla de reclamos vecinales por situaciones que se repetían en la vía pública, donde personas sin autorización imponían tarifas fijas y obligaban a pagar por un servicio que nadie había pedido.
Dónde estaban los focos de conflicto
Los mayores problemas se registraban en los puntos de mayor circulación: la céntrica plaza Mitre, la plaza San Martín, la Costanera —en especial la plaza Italia— y los espacios turísticos como Costa Surubí y la playa El Inga. También había episodios en las inmediaciones de clubes y predios durante eventos de gran concurrencia.
La excepción que contempla la ordenanza
La prohibición no es total en todos los escenarios. En eventos masivos y en zonas que no estén restringidas, los cuidadores podrán estar presentes, pero solo con autorización formal y un permiso que otorga la Dirección de Inspección General.
En esos casos permitidos, la retribución será estrictamente voluntaria. Queda terminantemente vedado exigir montos tarifados, fijar precios o reclamar pagos bajo cualquier concepto.
Quiénes pueden pedir el permiso
El registro no está abierto a cualquiera. Los aspirantes deben ser mayores de 18 años, acreditar residencia legal y una antigüedad mínima de tres años de domicilio en Goya, y presentar un certificado de buena conducta de la Policía de Corrientes.
Además, los permisionarios tendrán que portar chalecos reflectarios y una credencial con foto, datos personales, número de autorización y la zona asignada.
Lo que queda prohibido de punta a punta
La normativa enumera conductas que no se tolerarán: extorsión o intimidación, daños materiales, lavar vehículos en la vía pública, reservar espacios de estacionamiento o fomentar lugares vedados por las normas de tránsito.
Ante un incumplimiento, las autoridades municipales y la Policía de la Provincia podrán exigir el cese inmediato de la actividad y disponer la revocación del permiso por dos años. En paralelo, el municipio instalará señalética informativa en las zonas de prohibición absoluta en un plazo de sesenta días.