Granja Tres Arroyos: tras un mes de suspensiones, llegan los primeros telegramas de despido
¿Qué pasará con los puestos de trabajo en la planta de La Lonja después de que los empleados aceptaran los despidos?
La crisis laboral en Granja Tres Arroyos sumó un nuevo capítulo: la empresa habría decidido despedir a al menos 50 trabajadores de su planta de La Lonja, en Pilar. La medida se conoció este lunes durante una asamblea en la planta Pinazo, donde delegados del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) comunicaron la decisión, según reconstruyó Pilar a Diario a partir del diálogo con empleados de la compañía.
El anuncio llega después de que la totalidad del personal de esa planta, unas 300 personas, fuera suspendida durante agosto. En el encuentro se plantearon dos alternativas: aceptar entre 40 y 50 despidos o lanzar una medida de fuerza. La empresa advirtió que una protesta podría derivar en el cierre definitivo del establecimiento.
Finalmente, los trabajadores optaron por la primera opción. Se espera que los telegramas de despido comiencen a llegar esta semana, antes del reinicio de la actividad productiva, previsto para el jueves.
Una deuda que ya casi llega a tres meses
La planta de La Lonja había cerrado sus puertas el 3 de agosto, con la idea de retomar la actividad el 31. Durante ese período de suspensión se acordó el reconocimiento del 65% de los salarios.
Sin embargo, la empresa mantiene una deuda salarial que ya alcanza casi tres meses, e incluye buena parte de junio, julio, agosto y el aguinaldo. La compañía habría comprometido un pago parcial antes de volver a poner en marcha la producción.
El conflicto se extiende a otras plantas
La situación en Pilar corre en paralelo a lo que ocurre en otros establecimientos de la firma. En Capitán Sarmiento, Granja Tres Arroyos decidió suspender hasta nuevo aviso las actividades de su planta industrial, argumentando razones operativas y productivas. La medida rige desde el 31 de agosto y la empresa indicó que los trabajadores no debían concurrir salvo que fueran convocados por un encargado o supervisor.
A esto se suma lo que pasa en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, donde ya fueron confirmados 260 despidos.
Mientras tanto, la acumulación de salarios adeudados y las nuevas medidas de la compañía profundizan la incertidumbre sobre el futuro laboral de cientos de familias que dependen de la actividad.