Grietas internas y pérdida de poder: la tormenta perfecta que sacude al peronismo nacional

Mientras el oficialismo avanza, el peronismo se debate entre internas explosivas y una pérdida constante de poder. Gobernadores intentan un frente, pero las críticas a la conducción nacional y las fracturas internas ¿impedirán una respuesta unida?

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Grietas internas y pérdida de poder: la tormenta perfecta que sacude al peronismo nacional

El Partido Justicialista enfrenta una de sus crisis más profundas desde el regreso de la democracia. Una sucesión de derrotas electorales, la ruptura de su bloque en el Senado y una conducción nacional cuestionada desde el interior han sumido al movimiento en una fragilidad institucional sin precedentes. Mientras el oficialismo consolida su poder, los gobernadores peronistas intentan, sin éxito, armar un frente común.

La pérdida de presidencias de comisiones en el Senado a manos de La Libertad Avanza marcó un hito histórico: por primera vez desde 1983, el peronismo quedó excluido de lugares estratégicos en la línea de sucesión de la Cámara Alta. Este revés parlamentario es solo la punta del iceberg de una tendencia alarmante de retrocesos semanales, ya sean legislativos, territoriales o internos.

En este contexto de desgaste, la mirada de muchos dirigentes provinciales apunta directamente a la conducción nacional. Cristina Kirchner, La Cámpora y el ala dura kirchnerista están en la mira de un creciente malestar que se extiende por las provincias.

El intento de los gobernadores por “blindar” el federalismo

Frente al avance del Gobierno nacional, siete mandatarios peronistas decidieron pasar a la acción. Las provincias de Buenos Aires, Formosa, La Pampa, La Rioja, Misiones, Santiago del Estero y Tierra del Fuego firmaron una Carta de Intención con un objetivo claro: “blindar” el federalismo.

En el documento, los gobernadores afirmaron que el federalismo “no es una declaración; es ejercicio efectivo de poder”. Sin embargo, la coherencia de este frente se puso en duda cuando los diputados que responden al gobernador misionero, Hugo Passalacqua, fueron clave para que el oficialismo consiguiera quórum y aprobara la reforma laboral.

Paralelamente, ministros provinciales elevaron el tono y exigieron la convocatoria urgente al Consejo Federal del Trabajo. Argumentaron que este organismo “no puede ser una mera caja de resonancia” sino una “herramienta de solución a problemáticas concretas”.

Quintela sube la apuesta y pide medidas de fuerza

El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, se ha erigido como una de las voces más críticas. Tras reunirse con los sindicalistas Héctor Daer y Andrés Rodríguez, el mandatario llamó a sus pares a asumir “una responsabilidad histórica”.

En declaraciones a Radio 10, Quintela fue contundente: “Tenemos que tomar decisiones fuertes”. Advirtió que el Gobierno de Javier Milei “puede llegar hasta el 10 de diciembre de 2027 con el país destruido” y cuestionó duramente la reforma laboral, pidiendo su modificación o eliminación.

Quintela no se limitó a las críticas y reclamó explícitamente “una convocatoria masiva, paro y movilización” para frenar la iniciativa oficialista. Su postura lo ubica como uno de los pocos dirigentes que decidió enfrentar a Cristina Kirchner por la conducción del PJ, alineándose estratégicamente con el gobernador bonaerense Axel Kicillof.

Las fracturas que se hacen públicas

La crisis no se limita a la relación con el oficialismo; el peronismo se desgarra en internas cada vez más expuestas. El caso de Mendoza es paradigmático: la división entre el peronismo orgánico y La Cámpora terminó en una derrota electoral que encendió todas las alarmas sobre la competitividad del kirchnerismo en el interior.

Las redes sociales se convirtieron en el campo de batalla para estas disputas. El gobernador salteño Gustavo Sáenz lanzó un dardo directo a la conducción: “La pyme familiar de la Sra., su hijo y sus amigos sigue decidiendo a dedo desde Buenos Aires las autoridades partidarias del PJ en las provincias”. Y remató: “Le llaman renovación al reciclaje”.

Desde otra vereda, Sebastián Galmarini del massismo analizó el escenario post-Mendoza y advirtió sobre la polarización y la paridad de resultados. Su conclusión fue lapidaria: “un swing de pocos electores medianos puede modificar los resultados”, señalando la volatilidad del apoyo electoral.

¿Una conducción que divide en lugar de unir?

En el corazón de la tormenta se encuentra la figura de Cristina Kirchner. Aunque logró un alineamiento interno tras su condena judicial, ese respaldo no se tradujo en una estrategia política efectiva para detener la sangría de poder.

Desde varias provincias se cuestiona que la conducción nacional, lejos de contener, haya profundizado las tensiones. Las intervenciones a los PJ distritales y las decisiones tomadas “a dedo” desde Buenos Aires, según las críticas, alimentaron rupturas que hoy tienen su reflejo en el Senado y en los armados electorales locales.

Otro foco de incomodidad es la pública pelea entre Axel Kicillof y La Cámpora, una disputa que muchos dirigentes interpretan como una lucha por el poder que desdibúa los principios históricos del movimiento. El temor es que esta confrontación interna consolide al oficialismo mientras el peronismo se consume en sus propias batallas.

La búsqueda desesperada de un rumbo

Internamente, el PJ reconoce que La Libertad Avanza supo capitalizar la dispersión opositora. La secuencia de fracturas y retrocesos ha dejado al partido en una posición defensiva y reactiva, sin una estrategia clara para recuperar la iniciativa.

El desafío que admiten es monumental: deben reconstruir la cohesión interna y, al mismo tiempo, recuperar la capacidad de incidencia política. La preocupación es tal que algunos dirigentes vislumbran un futuro sombrío.

Un dirigente del interior lo resumió con crudeza: “Tal vez por eso varios gobernadores y dirigentes se estén despegando del PJ para acercarse a La Libertad Avanza; nadie quiere estar del lado de los perdedores”. Una frase que refleja la dimensión de la crisis que atraviesa la principal fuerza opositora del país.

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