Guardia Mitre quiere su propia planta de faena: el detalle que cambia todo
En Guardia Mitre hay un matadero que funciona sin habilitación provincial y un proyecto privado que pide pista. Mientras la Provincia rediseña la Ley de Carnes, el intendente ya eligió qué modelo quiere para su pueblo. ¿Qué encontró el funcionario que destrabaría todo?
La localidad rionegrina de Guardia Mitre avanza en el análisis para contar con una planta privada de faena, un proyecto que impulsa el productor Claudio Pérez y que se enmarca en las conversaciones con el Gobierno provincial por la modificación de la Ley de Carnes. La propuesta busca generar un circuito formal para el procesamiento y la comercialización de carne, con controles sanitarios y bromatológicos que garanticen la inocuidad de los productos.
El intendente prefiere lo privado
El intendente de Guardia Mitre, Miguel Evans, fue claro al respaldar la iniciativa privada por sobre la instalación de un matadero estatal. «Yo creo que es más importante que los emprendimientos privados, como el de Claudio Pérez, puedan tener un matadero habilitado. Por sobre un matadero del Estado», sostuvo el jefe comunal.
Evans vinculó el proyecto con el coto de caza de Pérez y consideró que una planta habilitada podría fortalecer esa actividad y ampliar las posibilidades de comercialización. «Fortalecería su emprendimiento de coto de caza y podría ampliarse por la comercialización», planteó.
Qué busca la nueva Ley de Carnes
El secretario de Ganadería, Tabaré Bassi, explicó que uno de los objetivos de la modificación normativa es generar herramientas para habilitar pequeños establecimientos de faena en distintos puntos de Río Negro. En el caso de Guardia Mitre, mencionó que actualmente funciona un matadero municipal que, según detalló, no cuenta con habilitación provincial. La intención oficial es regularizarlo dentro del nuevo marco y, a la vez, acompañar el proyecto privado.
«Uno de los objetivos de modificar la ley de carnes es poder tener las herramientas normativas correspondientes para poder habilitar pequeños establecimientos de faena», señaló Bassi. El funcionario aclaró que el proceso no se limita a Guardia Mitre: la Provincia también trabaja con municipios de la Región Sur para modernizar establecimientos existentes y avanzar con nuevas habilitaciones en los próximos meses.
Formalizar para garantizar inocuidad
Bassi sostuvo que hoy existen actividades que se desarrollan por fuera del circuito formal justamente por la falta de establecimientos habilitados. La modificación de la ley busca que esos productores puedan incorporarse al sistema legal y, al mismo tiempo, asegurar condiciones de higiene, inocuidad y seguridad alimentaria.
«La idea es poder formalizarlo, normalizarlo y que puedan comercializar tranquilamente en el marco de la normativa y dando garantía de la inocuidad del producto que llega al consumidor», explicó. Además, planteó que Río Negro busca diferenciarse de otras jurisdicciones manteniendo los requisitos sanitarios pero facilitando el acceso a la habilitación para establecimientos vinculados con pequeños productores.
Jabalí, guanaco y especies silvestres
La discusión también alcanza al aprovechamiento de especies silvestres, aunque Bassi aclaró que la normativa de carnes no determina qué animales pueden cazarse o comercializarse. Esa definición corresponde a la legislación de fauna y a la autoridad de aplicación. En ese marco, diferenció al jabalí y al ciervo colorado —especies introducidas consideradas invasoras— del guanaco, una especie autóctona cuya conservación debe garantizarse.
Sobre el guanaco, indicó que puede existir un aprovechamiento sustentable para carne o fibra, siempre que sea autorizado y supervisado por la Subsecretaría de Fauna. «La ley no autoriza la faena de especies silvestres o el aprovechamiento de especies silvestres, sino que lo hace la Subsecretaría de Fauna y, una vez que está autorizado, esta ley lo que hace es habilitar los establecimientos donde se va a procesar la carne», aclaró.
Cómo sería la planta de Pérez
Según explicó el propio Pérez, la planta sería de carácter privado y se financiaría con fondos propios. Contempla recibir animales de terceros y establecer un esquema de control técnico que incluye la verificación de las condiciones de recepción, la temperatura de la carne y el envío de muestras al laboratorio antes del procesamiento. Uno de los controles centrales estará relacionado con la triquinosis, para garantizar que la carne destinada al consumo sea apta.
Cumplidos esos controles, la intención es que los productos ingresen al circuito formal de comercialización, incluyendo restaurantes, carnicerías y otros puntos de venta. El proyecto también aparece vinculado con el aprovechamiento del jabalí, por lo que una planta habilitada podría aportar una alternativa para procesar y comercializar esos productos dentro del circuito formal, siempre con las autorizaciones de Fauna.
Qué cambia con la nueva norma
La nueva Ley de Carnes y Subproductos Cárnicos establece un marco para la habilitación, el registro, la fiscalización y el control sanitario de establecimientos y transportes vinculados con la faena, elaboración y comercialización de productos de origen animal. Uno de los cambios centrales es la incorporación de una categoría para establecimientos artesanales, destinada a producciones de menor escala: no podrán superar los 500 kilos diarios de producto terminado proveniente de faena ni los 100 kilos de productos elaborados.
La normativa también dispone que los productos de fauna silvestre deberán procesarse en establecimientos habilitados, mientras que la autoridad provincial determinará especies autorizadas, temporadas, cupos, zonas de extracción y períodos de veda. Para la carne destinada a comercialización, se exige que provenga de establecimientos habilitados y sea transportada en unidades autorizadas, con sistemas de conservación adecuados y certificado sanitario de tránsito.