Guardó la plata para inundaciones en Letras del Tesoro: las obras que debían proteger a los bonaerenses
El Fondo que debía financiar desagües y defensas contra las inundaciones terminó con el 85% de su caja en Letras del Tesoro. Mientras El Niño avanza, hay barrios del conurbano que esperan obras que nunca llegan.
El Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica (FFIH) nació en 2001 con un mandato claro: financiar obras para prevenir inundaciones, sanear cuencas y recuperar tierras productivas. Durante la gestión de Javier Milei, ese dinero tomó otro camino: la mayor parte terminó colocada en Letras del Tesoro en lugar de convertirse en desagües, acueductos y defensas.
Así lo sostiene un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que reconstruyó el destino de los fondos y el estado de cada proyecto. El documento llega en un momento delicado: el Servicio Meteorológico Nacional anticipó un fenómeno de El Niño fuerte y en intensificación para el último trimestre del año.
De 24 obras, 15 quedaron en el camino
El relevamiento contabiliza 24 obras iniciadas con financiamiento del Fondo durante la actual administración. De ese total, 15 fueron canceladas o suspendidas: 13 con el convenio rescindido y 2 neutralizadas. Ocho siguen en ejecución y apenas una figura como finalizada.
Los contratos de las obras paralizadas suman 144.818 millones de pesos, lo que representa el 39,7% del monto total de la cartera.
El FFIH se nutre con el 4,31% del impuesto a los combustibles. En el acumulado de la gestión, ingresaron 611.667 millones de pesos y a obras se destinaron apenas 140.971 millones. Dicho de otro modo: de cada 100 pesos que entraron, solo 23 se transformaron en infraestructura. Entre 2022 y 2023, en cambio, se habían ejecutado obras por 974.441 millones, más que lo recaudado en ese período.
El dinero que fue a parar a LECAP
Al primero de junio, el Fondo tenía 290.676 millones de pesos colocados en Letras del Tesoro Nacional capitalizables (LECAP), con vencimientos el 17 de julio y el 15 de septiembre de 2026. A eso se sumaban 49.069 millones en cuentas a la vista y 247 millones en plazos fijos. El total invertido rondaba los 339.993 millones.
"El 85,5% de los recursos disponibles del Fondo estaba invertido en deuda del Tesoro", señala el informe del CEPA. El propio flujo lo confirma: entre enero y mayo de 2026, los intereses cobrados por las LECAP (59.747 millones) fueron casi idénticos a lo que se pagó por obras (61.082 millones).
"El Fondo creado para financiar obras hídricas funciona, en los hechos, como una fuente de financiamiento del Tesoro. La normativa del FFIH no prevé que sus recursos se constituyan como inversión financiera", advierte el documento.
Paralizadas al borde de la meta
Entre los casos más llamativos aparece el Acueducto San Javier–Tostado, en Santa Fe, valuado en 128.970 millones de pesos: quedó neutralizado con el 90% de la obra realizada. Los desagües del barrio Los Ceibos, en La Matanza, se rescindieron con el 64% de avance; y los de la avenida Libertad, en Marcos Paz, con el 40%.
Cuatro obras registran avance nulo, entre ellas el subtramo A del Río Salado, que figura en ejecución con 0%. Otras tres no informan avance.
La ampliación del Río Salado en territorio bonaerense, con 163.131 millones de pesos repartidos en tres subtramos, concentra el 45% del monto de toda la cartera. Sus avances van del 0% al 18,8%. Entre las ocho obras que continúan, el mayor progreso es del 35,9%, en la Presa Nacimiento Río Senguer, en Chubut.
Los sistemas de alerta temprana, herramientas centrales frente a un El Niño intenso, también marchan lento: el Sistema Nacional de Radares Meteorológicos está al 32% y la Red Nacional de Estaciones Meteorológicas, al 11%.
Las zonas que quedan expuestas
Al cruzar el pronóstico climático con el estado de las obras, el CEPA identifica seis situaciones de alta exposición. La más urgente es Colón, en Entre Ríos: el río Uruguay está en alerta con 7,27 metros (la evacuación se activa a partir de 7,90) y la obra de entubamiento de la Cuenca Salta se rescindió con apenas 4,7% de avance.
En Santa Fe, el acueducto San Javier–Tostado quedó neutralizado con el 90% hecho justo cuando la crecida del Paraná golpea a la capital provincial. En los Bajos Submeridionales, una de las zonas que más se anega con El Niño, las dos obras previstas fueron rescindidas. En la cuenca del Salado, de llanura y con anegamientos prolongados, los tres subtramos avanzan entre 0% y 18,8%.
El conurbano bonaerense, donde el riesgo son las tormentas intensas sobre desagües urbanos, es el caso más elocuente: 7 de las 8 obras están paralizadas.