Guardó sus implantes en la mochila por la llovizna: lo que encontró su mamá al abrirla en San Benito
Un chico de San Benito se quedó sin los procesadores de sus implantes y su familia salió a juntar el dinero como puede: empanadas, un bingo y una búsqueda que no se detiene. Lo que cuesta recuperar su audición deja en evidencia un problema que golpea el bolsillo de cualquier familia de la zona.
Una familia de San Benito atraviesa días de angustia y de búsqueda desesperada. Valentino, de 11 años, perdió los procesadores externos de sus implantes cocleares y sin ellos no puede escuchar. Su mamá, Adriana Ramírez, contó a Elonce que reponerlos cuesta alrededor de 26 millones de pesos y que ya puso en marcha una campaña solidaria para juntar el dinero.
El nene tiene hipoacusia bilateral y necesita los dos procesadores para oír. El episodio ocurrió al mediodía, cuando salió de la escuela Méndez. Como estaba lloviznando, había guardado los equipos en su mochila: no se pueden mojar. Al llegar a la casa y revisar las pertenencias, la familia comprobó que ya no estaban.
La búsqueda que no da resultados
“Lo fui a buscar a la escuela y lo primero que hice fue mirarle la cara para ver si tenía sus implantes porque estaba lloviznando. No se pueden mojar. Le pregunté dónde los tenía y me dijo que en la mochila”, relató Adriana.
También consultaron en el establecimiento educativo, pero no aparecieron. Desde entonces, la familia difundió un pedido de colaboración y recorre distintos lugares con la esperanza de recuperarlos. “Empecé a buscar por muchos lados para ver si los podíamos localizar porque no le sirven a nadie, solamente a mi hijo”, manifestó la mujer.
Qué son los procesadores que perdió Valentino
Adriana aclaró que no se trata de audífonos convencionales, sino de procesadores externos de implantes cocleares. Cada uno tiene un procesador, una batería y una bobina que se conecta de manera magnética con el implante. Los de Valentino eran negros.
“Caben en una mano. Los de Valentino era negro. Esto es un procesador, esta es la batería y esta es la bobina donde se prende a donde él tiene implantado”, detalló mientras mostraba un equipo similar al que usa su otro hijo.
La familia tiene dos chicos con hipoacusia bilateral: Valentino, de 11, y Bautista, de siete. “Yo tengo dos hijos con hipoacusia bilateral”, contó la madre.
El costo de volver a escuchar
El problema no es solo la pérdida, sino el precio de reponer los equipos. Los procesadores son de fabricación extranjera y deben pedirse a la empresa correspondiente. Según indicó Adriana, son de la marca MED-EL y el presupuesto incluye procesadores, baterías, cables y bobinas. El monto total estimado ronda los 25 o 26 millones de pesos.
“Los procesadores de Valentino se consiguen en Australia, solamente ahí. Por eso, cuando pido ayuda, los valores están expresados en dólares, no en pesos”, explicó.
“Es muchísima plata para nosotros, que tenemos dos nenes y nos cuesta bastante llevarlos a los tratamientos”, expresó la madre, que además afronta los gastos médicos de Bautista.
Sin los equipos, la calle es un peligro
La pérdida de los procesadores afecta la vida cotidiana del nene, sobre todo su autonomía y su seguridad al moverse. “Todo le implica. Él no puede salir a la calle porque no puede escuchar un auto o una moto. Si le tocan bocina, solamente puede sentir la vibración”, respondió Adriana al ser consultada sobre las consecuencias.
Una vez reunido el dinero, los equipos deben encargarse al fabricante y demoran entre 20 y 22 días en llegar a la Argentina. Pero la compra no es el último paso: después Valentino necesitará nuevas calibraciones y la activación de los procesadores para adecuarlos a sus necesidades auditivas. “Una vez que lleguen a la Argentina y los tenga Valentino, nos cobran el encendido y la calibración”, señaló.
Empanadas y un bingo para juntar fondos
Ante la imposibilidad de afrontar el costo, Adriana empezó a organizar actividades solidarias con el acompañamiento de familiares y allegados. “Empecé con lo poco que tengo, haciendo venta de empanadas con apoyo de mi mamá. Vamos a hacer una venta en Paraná, en la casa de la abuela, y otra acá en San Benito, en la casa de los padres”, relató.
Además, una sobrina colaborará con la organización de un bingo para recaudar fondos. La idea es reunir la mayor cantidad de dinero posible mientras sigue la búsqueda de los equipos extraviados.
La madre insistió en que los procesadores no pueden ser usados por otra persona, porque están vinculados con los implantes y las necesidades auditivas específicas de Valentino. Por eso pidió que cualquiera que los encuentre se comunique con la familia.
Cómo colaborar
Quienes quieran hacer un aporte económico pueden hacerlo mediante los datos bancarios que Adriana Ramírez proporcionó durante la entrevista con Elonce.