Una adolescente de 16 años murió en Güemes y, en los días siguientes, otros cinco jóvenes manifestaron que querían hacer lo mismo. Los atendieron a tiempo, pero la historia no terminó ahí: el gabinete que contenía estas crisis quedó vacío por falta de fondos.
La muerte de una adolescente de 16 años en Güemes encendió todas las luces de alerta. Pero lo que vino después terminó de sacudir a las autoridades: en los días posteriores a ese caso, cinco jóvenes intentaron quitarse la vida. Todos fueron contenidos a tiempo y recibieron asistencia psicológica de urgencia, con el acompañamiento de sus padres.
El episodio dejó en evidencia que la salud mental de los adolescentes es un problema que reaparece con fuerza de manera periódica y que, lejos de estar bajo control, sigue golpeando a las familias de la ciudad.
El hospital, la primera puerta que se abre
El hospital Joaquín Castellanos dispone de un servicio de psicología que trabaja con turnos programados, aunque las urgencias tienen prioridad absoluta. Para acceder a esa atención es necesario que el joven o sus familiares den el primer paso y se acerquen a pedir ayuda.
El problema es que ese paso depende de que alguien detecte a tiempo las señales. Según se advirtió, son la familia o un docente quienes deben reconocer los síntomas o las actitudes que anticipan una crisis.
En ese terreno, los talleres de capacitación que se dictaron no tuvieron el respaldo esperado: los aprovecharon muy pocas personas.
Un gabinete que funcionó y hoy no está
Las instituciones del nivel medio presentaron meses atrás un pedido al Concejo Deliberante para que autorice al municipio a invertir en la creación de un gabinete interdisciplinario municipal.
No se trataría de empezar de cero: ese gabinete ya había sido creado en 2024 y había dado buenos resultados. Sin embargo, la falta de recursos económicos lo dejó sin funcionamiento.