Guerra en Medio Oriente: el inesperado efecto que podría tener en la economía argentina y en Vaca Muerta
¿La nueva guerra en Medio Oriente es una oportunidad o una amenaza para la economía argentina? Los expertos analizan el impacto en Vaca Muerta, el precio del combustible y un dato clave sobre el Estrecho de Ormuz que pocos conocen.
La escalada del conflicto en Medio Oriente, tras el ataque combinado de Estados Unidos e Israel contra el régimen de Irán, volvió a colocar al mercado petrolero bajo máxima tensión. La evolución de los precios internacionales del crudo podría tener consecuencias directas para la economía argentina, tanto por las exportaciones energéticas como por el costo de las importaciones de gas. Analistas creen que es pronto para sacar conclusiones definitivas, pero el escenario de volatilidad ya es una realidad.
¿Cómo reaccionó el mercado?
De acuerdo con un análisis de la consultora Aleph Energy, el nuevo contexto de tensión regional vuelve a poner en primer plano los riesgos estructurales del sistema energético mundial. El mercado petrolero ya mostraba señales de tensión en las semanas previas al estallido del conflicto, con el precio del barril aumentando cerca de u$s10 y posicionándose por encima de los u$s60.
Con el inicio de las acciones militares, ese escenario de incertidumbre se profundizó. En Estados Unidos y Europa, el precio del combustible en los surtidores se incrementó. El analista petrolero independiente Tom Kloza, asesor de Gulf Oil, afirmó que prevé que los precios minoristas de las naftas en suelo estadounidense aumentarán entre 5 y 10 centavos diarios durante al menos un tiempo.
La mirada de los expertos locales
Julián Rojo, economista especializado en Energía y director del Departamento Técnico del Instituto Argentino de la Energía (IAE) General Mosconi, afirmó a Ámbito que “cualquier impacto permanente todavía es incierto”. “No se puede decir nada respecto a un cambio en las condiciones estructurales del mercado (nivel de precios y cantidades) que afecte permanentemente a Argentina”, agregó.
Respecto al precio, cabe señalar que si bien en el premarket el precio del barril de crudo se disparó hasta 13%, ya tras la campana que dio inicio a la jornada financiera el pánico se moderó y la suba se recortó a la mitad. El incremento no llevó los valores a lo que fueron los niveles de la guerra entre Rusia y Ucrania, ni a los de 2008.
¿Bueno o malo para Argentina?
Sobre el impacto en la Argentina, hay que preguntarse por los pro y los contra de una fuerte suba del crudo. Rojo consideró que “un aumento significativo del precio del petróleo tiene un impacto positivo para la producción, sobre todo para los saldos exportables. Pero no queda claro para el mercado local, que es el 70% de las ventas de crudo argentino”.
Los ojos se posan sobre Vaca Muerta cuando el precio del petróleo y el gas suben (o bajan) con fuerza. En el mercado energético ven por un lado que la suba es una bendición ya que para que la rentabilidad del yacimiento sea positiva el barril debe estar por encima de los u$s50. Sin embargo, también hay quienes opinan que la inestabilidad internacional podría ahuyentar inversiones de economías emergentes como la Argentina.
Gustavo Araujo, Head of Research de Criteria, sostuvo: “Desde el punto de vista macroeconómico, el efecto relevante para Argentina se observa en los términos de intercambio. El país enfrenta este shock de precios con una elasticidad de oferta significativamente mayor que en episodios anteriores, como el experimentado en la previa de la invasión rusa a Ucrania en 2022. El crecimiento sostenido de la producción no convencional en Vaca implica que el impacto no se limita a una mejora de precios, sino que se potencia por mayores volúmenes exportables”.
El rol clave del Estrecho de Ormuz
Uno de los principales focos de preocupación es la posibilidad de interrupciones en el tránsito por el Estrecho de Ormuz. Por esa vía marítima circula aproximadamente un tercio del tráfico mundial de petróleo y cerca de un quinto del comercio global de gas. Cualquier bloqueo parcial, retraso logístico o aumento en los costos de transporte tiene impacto inmediato en los precios internacionales.
La consultora Aleph Energy también advierte que, en este tipo de contextos, los mercados tienden a sobrerreaccionar ante la incertidumbre, generando subas abruptas que no necesariamente responden a una escasez real de oferta, sino a expectativas y movimientos especulativos.
Irán y su peso en el mercado petrolero
Otro factor central es el rol de Irán dentro del mercado energético global. De acuerdo con el análisis de Aleph Energy, el país se ubica entre los principales productores mundiales, con una producción cercana a cuatro millones de barriles diarios. Una parte relevante de ese volumen se dirige hacia los mercados asiáticos, lo que convierte a la región en un nodo crítico del comercio energético global.
Cuánto podría subir el precio del crudo
Analistas del mercado energético señalan que el precio del petróleo ya incorpora una prima de riesgo geopolítico. En ese contexto, el Brent podría sumar entre u$s5 y u$s10 adicionales por barril como consecuencia de la tensión regional. El escenario de corto plazo dependerá del nivel de escalada del conflicto.
Distintos análisis coinciden en que un conflicto limitado podría mantener el precio del crudo en la zona de u$s70 a u$s80 por barril. Un escenario más severo podría llevarlo por encima de u$s90. En casos extremos, como conflictos de gran escala, el precio podría superar los u$s100 por barril, como ocurrió tras la invasión rusa a Ucrania en 2022.
Qué significa este escenario para Argentina
Para Argentina, la evolución de los precios internacionales del petróleo puede generar efectos mixtos sobre la economía. Según el análisis, si el valor del crudo se mantiene elevado, el país podría mejorar su balanza comercial energética en 2026 gracias al crecimiento de las exportaciones.
Antes del estallido del conflicto, el aumento de u$s10 por barril ya había elevado en unos u$s1.300 millones la proyección del saldo energético argentino. Ese movimiento llevó la estimación de superávit energético a cerca de u$s10.000 millones. Si los precios continúan en alza, ese saldo podría ampliarse en una cifra similar.
El riesgo por el lado del gas
El impacto no sería uniforme en todos los segmentos del sector energético. Un aumento sostenido del precio internacional del gas implicaría mayores costos de importación para Argentina, especialmente durante los meses de mayor demanda. Sin embargo, en el largo plazo, un escenario de precios elevados también podría fortalecer proyectos vinculados al gas natural licuado (GNL), que dependen de un mercado internacional más firme para resultar competitivos.
El análisis de Aleph Energy concluye que el mercado energético global atraviesa una etapa marcada por la volatilidad. En el corto plazo predominan la incertidumbre y los movimientos especulativos ligados a la geopolítica. Analistas de commodities comparten un punto común en caracterizar que la tendencia será bajista a mediano plazo pero con la volatilidad como la nueva normalidad.
Para Argentina, el impacto dependerá principalmente de cómo evolucione el precio del crudo y del gas en los próximos meses, en un escenario donde el conflicto en Medio Oriente vuelve a demostrar el peso que tienen los factores geopolíticos en el mercado energético.