Guerra política por el estacionamiento medido: ¿derogación o reforma?
¿Pensabas que el estacionamiento medido era solo un tema de tránsito? La pelea entre concejales destapó una caja negra millonaria y un sistema que, según la oposición, se olvidó de su objetivo original.
La puja por el futuro del estacionamiento medido en Villa María encendió una nueva disputa en el Concejo Deliberante. Mientras la oposición impulsa su derogación, el oficialismo defiende el sistema a capa y espada, y el debate ya llegó a los estudios de radio.
El bloque Uniendo Villa María presentó un proyecto para eliminar la ordenanza que regula el estacionamiento tarifado, y el concejal Manuel Sosa salió a explicar los motivos. En diálogo con Radio 90.1, aseguró que la implementación "terminó siendo desfavorable para el comercio" y que se convirtió en "un costo más" para los vecinos que trabajan, estudian o realizan trámites en el centro.
Del otro lado, José Cativelli, de Hacemos Unidos por Villa María, salió al cruce y defendió la herramienta. Según su visión, el estacionamiento medido sigue siendo clave para ordenar el tránsito y financiar servicios e instituciones locales.
El reclamo de Sosa: ¿una "caja negra"?
Durante la entrevista, Sosa no se guardó nada. Cuestionó la falta de transparencia en el manejo de los fondos y recordó que el proyecto original contó con el respaldo de distintos espacios políticos y de las cámaras empresariales. Sin embargo, aseguró que el Ejecutivo "se olvidó de todos los compromisos asumidos" y terminó creando un sistema "de manera unilateral".
El concejal opositor afirmó que presentó propuestas para limitar el valor del estacionamiento, delimitar la zona y sumar incentivos para quienes consumen en el centro, pero nunca recibió respuestas. "Terminó teniendo un objetivo netamente recaudatorio", disparó, y fue más allá: calificó al sistema como una "caja negra".
El transporte urbano, en la mira
La discusión por el estacionamiento medido también destapó el problema del transporte público. Sosa señaló que, cuando se anunció el sistema, la frecuencia de los colectivos era de aproximadamente 45 minutos. Hoy, según su testimonio, llega a los 90 minutos.
"¿Cómo un vecino va a elegir el transporte urbano para venir al centro si tiene que esperar una hora y media el colectivo? Evidentemente la gestión se olvidó de para qué lo creó", cuestionó. Además, criticó el estado de las unidades y aseguró que estas condiciones desalientan a los vecinos a usar el transporte público.
Como alternativas, Sosa propuso convenios con bancos, clínicas y otras instituciones que concentran trabajadores en el centro para fomentar la movilidad sustentable, como bicicletas o sistemas de vehículos compartidos. También sugirió incentivos para quienes compren en comercios del centro, como beneficios o tiempo de estacionamiento.
La defensa de Cativelli
Desde el oficialismo, Cativelli dejó en claro que no acompañarán el proyecto de derogación. "Hay cuestiones que no están bien precisas y otras que no se ajustan a la verdad", argumentó.
Para explicar su postura, detalló que la administración del estacionamiento está a cargo de la Empresa Municipal de Transporte Urbano de Pasajeros Sociedad del Estado (Emtupse), con un sistema proporcionado por la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Aseguró que las operaciones cuentan con trazabilidad y que Emtupse está en proceso de transferir sus competencias al Ente de Movilidad Urbana (Endemur). Pero mientras tanto, la administración sigue bajo la órbita de Emtupse.
¿A dónde va la plata?
Uno de los puntos más calientes del debate es el destino de los fondos. Cativelli explicó que el dinero se usa para financiar el transporte urbano de pasajeros, hacer aportes a los Bomberos Voluntarios y a las asociaciones que trabajan con personas con discapacidad.
Sosa, en cambio, reclama conocer con precisión cuánto se recauda y cuánto se destina a cada área. Para Cativelli, la información existe y puede ser solicitada a la empresa de transporte. Una diferencia que parece difícil de zanjar.
¿El estacionamiento afecta al comercio?
La evaluación del impacto sobre la actividad comercial también genera fuertes diferencias. Mientras Sosa sostiene que fue "totalmente negativo" para los comercios de la zona céntrica, Cativelli relativizó esa afirmación.
El oficialista citó una encuesta de la Asociación Comercial de Villa María, en la que, de unos 400 consultados, solo el 4,6% habría señalado la eliminación del estacionamiento medido como una propuesta vinculada al impacto sobre el comercio. Para él, el estacionamiento no es el principal problema del comercio.
¿Derogar o reformar?
Más allá de las diferencias, ambos concejales dejaron abierta la posibilidad de revisar el funcionamiento del sistema. Sosa insiste en que el primer paso es derogar la ordenanza para luego discutir un nuevo modelo. Cativelli, en cambio, apuesta al diálogo entre el Ejecutivo, el Concejo Deliberante, las cámaras empresariales y los sectores involucrados.
El proyecto de derogación ya ingresó al Concejo Deliberante, aunque la oposición reconoce tener "bajas expectativas" sobre su tratamiento. Pero no piensan bajar los brazos: seguirán impulsando el debate y llevando el tema a la agenda pública. Del lado oficialista, Cativelli planteó que la discusión debe centrarse en escuchar a todos los actores para determinar qué aspectos necesitan modificarse.