Habló con su mamá por el Día de la Madre y confesó por qué no podía cruzar: los esperaban 54 kilos de cocaína
Un hombre levantó el teléfono para saludar a su madre por el Día de la Madre y, sin saberlo, dejó grabado el motivo por el que su cargamento no podía avanzar. Días después quiso retomar el viaje: la Gendarmería ya lo estaba esperando.
Un llamado por el Día de la Madre terminó de desarmar una red de logística narco que operaba entre el Norte y el conurbano bonaerense. La Gendarmería decomisó 54 kilos de cocaína y detuvo a dos personas que trasladaban la droga en un trayecto planificado entre Salta y La Matanza.
La droga viajaba escondida en el tablero de un Ford Focus. El auto fue interceptado por gendarmes de la Patrulla Fija El Naranjo, del Escuadrón 45 Salta, según informó la fuerza.
No fue un control al azar
Los uniformados no actuaron por casualidad en un control vial. Tenían el dato preciso del movimiento de cocaína tras una pesquisa de la Unidad de Investigaciones de Delitos Complejos y Procedimientos Judiciales Salta y del Escuadrón Buenos Aires.
El operativo derivó en la imputación de los dos detenidos por parte del juez federal de Garantías N°2, Diego Anzorreguy, a partir de la presentación de la auxiliar fiscal Florencia Altamirano. En la causa interviene la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) NOA, que conduce el fiscal general Eduardo Villalba, junto con la fiscal general adjunta Mariana Gamba Cremaschi.
El segundo auto y el rol de puntero
Las tareas de campo anticiparon que en el Puesto Fronterizo Cabo Juan Vallejo, en la ciudad tucumana de Trancas, iba a circular otro vehículo. Con apoyo de la policía provincial se detuvo la marcha de un Volkswagen Bora, cuyo conductor de nacionalidad boliviana actuaba como puntero para la organización narcocriminal, detalló la Gendarmería en un comunicado.
Ese detenido vive en el partido bonaerense de La Matanza, que sería el destino del cargamento proyectado por los integrantes de la red, de acuerdo con los investigadores judiciales.
Los envíos anteriores y el cambio de auto
La investigación había arrancado el año pasado, cuando dos automóviles fueron interceptados en junio y septiembre con cargamentos de alrededor de 50 kilos de cocaína ocultos en las carrocerías. La pesquisa y las llamadas interceptadas permitieron a los investigadores perfilar un nuevo envío desde el Norte hacia la región metropolitana.
Según el Ministerio Público Fiscal, el seguimiento de los sospechosos estableció que uno de ellos salió de la ciudad jujeña de La Quiaca en un vehículo y se dirigió a un hotel de la ciudad salteña de Metán. En esta oportunidad no usó un Peugeot, la marca de los dos envíos anteriores, sino un Ford Focus que dejó estacionado cerca del hospedaje.
Al día siguiente apareció el otro imputado, que circuló en un Volkswagen Bora e hizo ida y vuelta entre Metán y el límite con Tucumán. La maniobra se conoce como barrido y sirve para verificar las condiciones de circulación y advertir sobre la presencia de controles. Durante uno de esos trayectos, la fiscalía dispuso que personal del puesto de Gendarmería de El Naranjo lo identificara y luego lo dejara seguir, sin levantar sospechas.
La charla con la madre
Una comunicación telefónica en la víspera del Día de la Madre, entre uno de los sospechosos y su mamá, aportó información sobre las dificultades que enfrentaban para avanzar y confirmó que esperaban el momento oportuno.
En la audiencia, la auxiliar fiscal expuso que en esa conversación el hombre le dijo a su madre que "no pudo pasar" porque la noche previa "había como cinco monos", en referencia al personal apostado en el control de Gendarmería. También manifestó su preocupación y dijo que no sabía qué iba a hacer.
Pocos días después, los sospechosos se envalentonaron e intentaron el movimiento hacia el conurbano bonaerense. La Gendarmería y la Justicia ya estaban tras sus pasos: los interceptaron apenas comenzaron el recorrido.