Hace 10 años durmió la Nochebuena en un penal: hoy la cárcel le queda a metros de su despacho

En 2016 manejó mil kilómetros para pasar la Nochebuena junto a Milagro Sala en un penal de Jujuy. Diez años después, una dirigente de su propio espacio está detenida en San Luis y la pregunta vuelve a instalarse. ¿Qué hará el exgobernador esta vez?

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Hace 10 años durmió la Nochebuena en un penal: hoy la cárcel le queda a metros de su despacho
Hace 10 años durmió la Nochebuena en un penal: hoy la cárcel le queda a metros de su despacho

El 24 de diciembre de 2016, Alberto Rodríguez Saá no cenó en su casa. Viajó más de mil kilómetros desde San Luis hasta Jujuy para acompañar a Milagro Sala en el penal de Alto Comedero. Llegó a las 20, se quedó con ella hasta las 22 y al día siguiente volvió para un brindis por su liberación. Antes de entrar había sido claro: para él, Sala era una "presa política" y pedía una Navidad "sin presos políticos".

Diez años después, el archivo volvió a circular. Pero esta vez la cárcel no está en el norte. Está en San Luis, y allí pasa sus días Anabela Lucero, la exdiputada de su propio espacio político.

La causa que lo toca de cerca

Hay una diferencia central entre aquel gesto de 2016 y el escenario actual. Milagro Sala estaba detenida en otra provincia, por una causa ajena a la gestión sanluiseña. La investigación del Molino Fénix, en cambio, analiza presuntas maniobras cometidas entre 2020 y 2023, cuando Alberto Rodríguez Saá era gobernador y Lucero tenía responsabilidades en el complejo estatal.

La Fiscalía le atribuye asociación ilícita, administración fraudulenta y conductas relacionadas con el ocultamiento o destrucción de evidencia. El perjuicio económico fue estimado inicialmente en más de $900 millones, una cifra provisoria que puede modificarse con el avance de las pericias. La acusación menciona contrataciones irregulares, facturación presuntamente falsa y mecanismos para desviar recursos públicos. La defensa lo discute y la Justicia todavía debe determinar qué ocurrió.

Lucero no tiene condena. La prisión preventiva tampoco define su culpabilidad. Pero está presa, y ese dato pesa políticamente porque los hechos investigados corresponden a organismos provinciales que funcionaban bajo la administración de Alberto.

Más de un mes tras las rejas

La detención dejó de ser una circunstancia de horas. Lucero ingresó al Penal el 24 de agosto. El 16 de septiembre intentó recuperar la libertad, pero el juez Santiago Ortiz rechazó el planteo de su defensa y mantuvo la prisión preventiva. Ella participó de esa audiencia por videoconferencia desde el establecimiento.

Ocho días después llegó otra resolución. Un tribunal integrado por Marcelo Bustamante Marone, Hernán Herrera y Cintia Martín consideró insuficientes las alternativas ofrecidas por las defensas y ratificó que Lucero, Enzo Lucero y Exequiel Scarel continúen detenidos. Los magistrados señalaron riesgos procesales que, a su criterio, no quedaban neutralizados con caución, prohibición de contacto ni arresto domiciliario.

El expediente no se detuvo

Después de la prisión preventiva de Lucero aparecieron nuevas medidas y nuevos nombres. El empresario Christian Becher fue imputado por asociación ilícita y fraude a la administración pública como presunto partícipe necesario; días más tarde, la Justicia ordenó su prisión preventiva por dos meses. La Fiscalía sostiene que habría intervenido en un circuito de empresas y facturación vinculado a los fondos investigados.

También hubo allanamientos en empresas de Villa Mercedes para reconstruir el recorrido del dinero. El diputado Joaquín Beltrán quedó alcanzado por el expediente y la Fiscalía pidió avanzar con medidas que requerían su desafuero, pero la Cámara de Diputados no reunió la mayoría especial para quitarle las inmunidades.

No es una causa quieta ni reducida a una sola persona: hay detenidos, empresarios investigados y documentación bajo análisis para reconstruir qué pasó con recursos públicos del Molino Fénix y la Casa de la Música. En el centro sigue Anabela Lucero, y alrededor aparece el período político en el que esos organismos funcionaban.

El archivo que construyó el propio Alberto

Nadie obligó al entonces gobernador a viajar para acompañar a Milagro Sala. Lo hizo porque quiso, lo anunció semanas antes y lo cumplió. Ingresó al penal, permaneció dos horas y contó públicamente que había sido una noche que recordaría "para siempre".

Por eso ahora no hace falta inventarle una contradicción: está en su propio archivo. Hace diez años fue hasta una cárcel porque entendía que una dirigente detenida merecía su presencia. Hoy tiene a una exdiputada de su espacio en el Servicio Penitenciario Provincial, acusada en una investigación sobre el manejo de recursos durante su última administración.

El escenario es otro y las causas no son equiparables judicialmente, porque investigan hechos completamente distintos. Pero el protagonista del archivo es el mismo. Y la pregunta política resulta difícil de esquivar: si Anabela Lucero sigue detenida cuando llegue el 24 de diciembre, ¿Alberto volverá a cruzar la puerta de una cárcel durante la Nochebuena? Esta vez ni siquiera tendría que abandonar San Luis.

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