Hace 12.600 años alguien pintó sus manos en Santa Cruz: la charla que devela el secreto de La María

Hace más de 12.600 años, un grupo de cazadores-recolectores dejó sus manos pintadas en las rocas de la meseta santacruceña. Durante décadas, el sitio permaneció casi oculto dentro de una estancia privada. Esta semana, dos arqueólogos revelan qué encontraron en las 80 cuevas de La María.

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Hace 12.600 años alguien pintó sus manos en Santa Cruz: la charla que devela el secreto de La María
Hace 12.600 años alguien pintó sus manos en Santa Cruz: la charla que devela el secreto de La María

La Estancia La María guarda uno de los secretos mejor conservados de la Patagonia: más de 80 cuevas y aleros con miles de pinturas rupestres que datan de hace más de 12.600 años. Ahora, la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) busca ponerlas en valor con una charla virtual que se realizará este miércoles 7 de octubre, de 17 a 19 horas.

La actividad se titula "Imágenes que dejan huella: Investigación, comunicación y puesta en valor del Arte rupestre de La María" y estará a cargo de los arqueólogos Rafael S. Paunero (UNLP) y Raúl E. Gonzalez Dubox (CONICET-IDEAUS-CENPAT). La organizan la Escuela de Turismo de la UNPA-UASJ y la Comisión Organizadora del V CONAR. Los interesados pueden inscribirse a través del formulario disponible en https://forms.gle/zkNbPEPXLkV2HyAG8.

Un tesoro escondido en la meseta

El complejo arqueológico se encuentra en los cañadones de la meseta central de Santa Cruz, a unos 140-150 kilómetros al noroeste de Puerto San Julián. Las cuevas y aleros fueron formados por la erosión y contienen representaciones de manos en positivo y negativo, escenas de caza, figuras humanas, fauna local (guanacos, zorros, felinos, aves) y motivos geométricos o abstractos.

A pesar de que los pobladores locales y los dueños de la estancia conocían algunos sitios de manera informal, el relevamiento científico sistemático comenzó recién en la década de 1980. Las investigaciones a gran escala fueron impulsadas a partir de 1992 por el equipo del arqueólogo Rafael Sebastián Paunero, de la Universidad Nacional de La Plata y el CONICET, junto a otros especialistas.

El acceso masivo y el desarrollo turístico se vieron dificultados durante décadas porque el sitio está en una zona de estepa desolada y dentro de un establecimiento rural ganadero de propiedad privada. A diferencia de la Cueva de las Manos, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y con infraestructura turística consolidada, La María permaneció fuera de los circuitos masivos de divulgación cultural.

Los trabajos científicos requirieron décadas de mapeo, excavaciones estratigráficas complejas y análisis de laboratorio que se publicaron de forma paulatina en ámbitos académicos especializados.

¿Qué se sabe de quienes pintaron esas paredes?

Según explicaron los directores de la investigación, las dataciones indican que la ocupación humana y las primeras expresiones artísticas se remontan a más de 12.600 años atrás, desde finales del Pleistoceno hasta el Holoceno tardío. Esto ubica a La María entre los vestigios de poblamiento humano más tempranos del extremo sur del continente americano.

Se trataba de grupos de cazadores-recolectores nómadas pre-tehuelches que utilizaban estos aleros como refugio estacional y como espacios de simbolismo, ritualidad o territorialidad.

Para las pinturas se usaron pigmentos minerales machacados y mezclados, aplicados con técnicas de spray bucal o soportes para lograr las manos en negativo. También grabaron o pintaron sobre saledizos rocosos, aprovechando las formas naturales de la piedra para generar sensación de movimiento y profundidad.

En la misma localidad arqueológica, que incluye sectores como La María Quebrada, El Palomar, Cerro Tres Tetas o Casa del Minero, se recuperaron herramientas líticas, restos de fauna extinta y moderna, y evidencia de talleres de producción de proyectiles. Todos esos hallazgos permiten reconstruir cómo estos primeros americanos se adaptaron al entorno patagónico.

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