Un lunes de lluvia de 1876, un maquinista inglés condujo la locomotora que cambió el destino del Norte azucarero. La fecha que quedó en los libros no es la del día en que el tren llegó.
El 30 de octubre de 1876, un lunes lluvioso, Tucumán dejó de ser una provincia aislada del centro del país. Ese día, la locomotora a vapor Fox Walker N.º 7 entró a la estación Tucumán Central Córdoba al frente de su formación, y con ella llegó el Ferrocarril Central Norte. Sin embargo, la fecha que quedó en los registros oficiales es otra.
La historia de ese riel que unió el centro del país con el corazón azucarero del Norte había empezado a tomar forma institucional varios años antes, el 28 de septiembre de 1871, cuando el Ministerio del Interior convocó a presentar propuestas para construir el ramal entre Córdoba y Tucumán.
En julio de 1872 se aceptó formalmente la propuesta de la firma Télfener y Compañía. Los trabajos de trazado arrancaron el 30 de octubre de ese año. Fueron cuatro años de esfuerzo entre montes, adversidades climáticas y grandes desafíos de ingeniería para concretar una obra que, en su momento, parecía una quimera.
El 28 de septiembre de 1876 llegó a la provincia la primera locomotora de avanzada. Faltaba lo más esperado: la inauguración.
El día clave: lluvia, vapor y una fecha aclarada
Eran las 17 en punto del lunes 30 de octubre de 1876. La crónica de la época, publicada por el diario El Nacional de Buenos Aires, dejó registro del momento: “La locomotora a vapor Fox Walker N.º 7 ingresó al andén principal de la estación Tucumán Central Córdoba del Ferrocarril Central Norte, al frente de la formación”.
Al mando de aquella máquina histórica estaba el maquinista Guillermo Collard Lambert, un experto de origen inglés que tuvo el honor de conducir el tren en su ingreso a la estación.
En torno a este aniversario suele repetirse un error en los calendarios oficiales. La formación llegó el lunes 30 de octubre, en medio de un fuerte temporal de lluvia que azotó la región. Debido a las inclemencias climáticas, la celebración oficial debió postergarse y se realizó al día siguiente, el 31 de octubre de 1876. Esa es la fecha que quedó asentada en los registros protocolares, aunque el primer encuentro del tren con su pueblo ocurrió bajo el aguacero de la víspera.
El impacto: cuando el vapor modernizó a Tucumán
La llegada del Ferrocarril Central Norte modificó profundamente la economía y la vida social de Tucumán. Con los rieles, la producción pudo salir con mayor rapidez hacia los puertos, y la industria azucarera dio un salto tecnológico decisivo: comenzó a pasar del tradicional trapiche de palo al moderno trapiche de vapor.
La incorporación de nuevas máquinas multiplicó la capacidad de elaboración de los ingenios y abrió una etapa de expansión impulsada por el carbón, el hierro y el trabajo de los obreros.
Un legado vivo
A siglo y medio de aquel hito, repasar esta historia desde las entrañas mismas del Belgrano Cargas —donde la mística del taller y de la vía principal sigue presente en el trabajo de quienes sostienen el sistema— es también un acto de justicia histórica.
No se trata solo de recordar una fecha. Es una manera de honrar a las generaciones de ferroviarios que contribuyeron a hacer grande a Tucumán y a la patria sobre dos rieles.
(*) Ariel Alejandro Romano Espinoza — Técnico mecánico electricista, oficial de primera, mecánico de locomotoras, EDS Tucumán CC, periodista y trabajador ferroviario. Ferroviario de cuarta generación, nacido en Tafí Viejo, Tucumán, y experto en temas ferroviarios. Fuentes: archivo propio, Archivo Histórico de la Provincia e investigaciones particulares.