Hallaron cinco caballos listos para faenar y sospechan que iban a parar a una carnicería

¿Sabías que el robo de caballos sigue vigente en Tucumán y su carne termina en carnicerías? La Fundación Matías recuperó cinco animales a punto de ser faenados. ¿Qué pasará con la ley que podría frenar este delito?

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Hallaron cinco caballos listos para faenar y sospechan que iban a parar a una carnicería
Hallaron cinco caballos listos para faenar y sospechan que iban a parar a una carnicería

Un operativo sorpresa en Tucumán destapó un hecho que nadie esperaba: cinco caballos que estaban a punto de ser faenados ilegalmente fueron recuperados en un campo de Las Cejas. La Fundación Matías, que había denunciado el robo de los animales, sigue sin respuestas claras sobre quién está detrás de esta red que alimenta un negocio prohibido.

El abigeato, como se conoce técnicamente al robo de ganado, sigue siendo un dolor de cabeza en la provincia. Aunque antes se castigaba con mano dura por ser el principal medio de trabajo y transporte, hoy su pena es similar a la de robar un auto. Y pese a los operativos policiales, el delito no cede.

¿Cómo operan las bandas dedicadas al robo de caballos?

En el territorio tucumano se identifican dos formas de actuar bien marcadas. Por un lado, la faena clandestina: los animales son sacrificados en lugares ocultos y su carne se mete en el circuito comercial como si nada, muchas veces mezclada en chorizos o embutidos. Esto se intensifica en épocas de crisis o cuando sube la demanda de carne.

Por otro lado, está la tracción a sangre y la reventa: caballos comunes son robados para tirar de carros en la ciudad o se venden rápido en zonas rurales alejadas, donde el control es casi nulo.

El caso que conmueve: Fundación Matías en alerta

Hace pocos días, la Fundación Matías denunció que le robaron cinco ejemplares de su establecimiento en Los Ralos. Después de una búsqueda intensa, con rastrillajes por tierra y aire junto a la policía, los animales aparecieron en un campo de Las Cejas. Flavia González, titular de la fundación, confirmó que los equinos ya estaban preparados para la faena y la venta, una señal de que el destino era claro: terminar como carne en alguna carnicería de la zona.

González fue contundente al hablar con ONTV: “El robo de caballos es una práctica frecuente en la provincia y lo seguirá siendo hasta que se reglamente y ponga en vigencia la ley 9.810 que prohíbe la tracción a sangre en Tucumán”. Esa ley, sancionada hace dos años por la Legislatura, sigue sin aplicarse, lo que deja a las autoridades sin herramientas para frenar este flagelo.

Un negocio ilegal que no tiene lugar en el país

En Argentina, la venta de carne de caballo para consumo humano está totalmente prohibida. El Ministerio de Economía y las direcciones de ganadería provinciales lo repiten hasta el cansancio: vender carne equina al público es ilegal. Ni siquiera está en los hábitos de consumo de los argentinos, y cualquier comercio o matadero que la ofrezca se expone a clausuras, multas y al secuestro de la mercadería.

Este caso no es solo un problema de robo de animales. Detrás hay una cadena de comercialización paralela que se aprovecha de la falta de controles y de la necesidad económica. Las autoridades sanitarias tienen la obligación de actuar, pero la pregunta es si realmente están dispuestas a desarticular estas redes o si seguirán mirando para otro lado mientras los caballos siguen desapareciendo.

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