Hallazgo de un anestesiólogo muerto en su departamento destapa una red de consumo de drogas hospitalarias

Un médico fue encontrado sin vida en su departamento con anestésicos a su lado, lo que llevó a una investigación que destapó prácticas peligrosas y un pacto de silencio en hospitales. ¿Qué más se esconde detrás de este escándalo?

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Hallazgo de un anestesiólogo muerto en su departamento destapa una red de consumo de drogas hospitalarias

El descubrimiento del cuerpo de un joven médico con una vía conectada y frascos de anestésicos a su lado desató una investigación que revela un pacto de silencio roto y prácticas peligrosas dentro de hospitales. Alejandro Zalazar, de 29 años, fue encontrado sin vida el 20 de febrero en su departamento de Palermo, lo que llevó a una denuncia que involucra a otros profesionales de la salud.

Zalazar era residente de tercer año en el Hospital Rivadavia y al momento de su muerte realizaba una rotación en el Hospital de Niños R. Gutiérrez. Ese día tenía que presentarse a trabajar en la Fundación Favaloro, pero no apareció, lo que motivó a sus compañeros y familiares a buscarlo hasta dar con él en su vivienda.

¿Qué desencadenó la investigación paralela?

Tres días después de la muerte de Zalazar, el Hospital Italiano presentó una denuncia que derivó en una investigación paralela que podría estar relacionada con el caso. Esta investigación tiene como foco a un anestesiólogo, Hernán Boveri, de 45 años, y a la residente Delfina Lanusse, de 29 años.

Todo comenzó cuando tres residentes se acercaron al subjefe del servicio de anestesiología, Juan De Domini, para contarle que habían visto a su compañera Lanusse en estado de sedación dentro del propio hospital. Además, les había reconocido el consumo de propofol junto a un superior: el anestesiólogo Hernán Boveri.

 Tres residentes alertaron a sus jefes que Lanusse fue vista sedada dentro del Hospital Italiano.  

La información llegó hasta Gonzalo Domenech, jefe del servicio de anestesia y miembro de la comisión directiva de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA), quien llevó el asunto a la asociación. Tanto Boveri como Lanusse fueron citados allí para dar su versión.

Lanusse reconoció haber tenido un “vínculo personal” con Boveri y, en ese marco, haber tenido “episodios de consumo de propofol fuera del ámbito hospitalario”. También indicó que estaba “tratando el tema con su psicólogo”.

Boveri, en cambio, primero intentó negar los hechos. Admitió que conocía a Lanusse y que iba a su departamento, pero dijo que lo hacía con el objetivo de “entregarle libros”, una explicación que sus superiores consideraron “impropia” del vínculo profesional y del rol jerárquico que él tenía sobre ella. En esa misma reunión, finalmente reconoció haber consumido propofol junto a la residente.

 Zalazar fue hallado muerto el 20 de febrero en su departamento de Palermo con una vía en el pie y frascos de anestésicos.  

¿Cómo avanzó la denuncia?

Desde la AAARBA, al presentar la denuncia el 25 de febrero, pusieron en contexto lo que Boveri había dicho: “Boveri manifestó que la participación de la residente se habría dado en un marco de consentimiento pleno, pero ello debe ser juzgado teniendo en cuenta la asimetría jerárquica existente entre un médico anestesiólogo con mayor trayectoria profesional y una médica en formación, lo que implica un grado de subordinación”.

Según informó Clarín, los testimonios de Domenech y De Domini habrían quedado volcados en actas que fueron secuestradas este miércoles durante el allanamiento a las oficinas de la AAARBA. Boveri y Lanusse declararon el 25 y el 18 de marzo respectivamente en una audiencia virtual: él negó los hechos y anunció que presentaría un escrito; ella respondió algunas preguntas y optó por continuar declarando por escrito.

¿Qué papel jugó la hermana de Zalazar?

Fue la hermana de Zalazar quien, en medio del duelo, se acercó a la AAARBA para contar lo que sabía. Su relato introdujo en la investigación la existencia de “fiestas” en las que los participantes se consumían mutuamente estos anestésicos. La asociación amplió la denuncia con esa información, que todavía está siendo investigada.

Según ese relato, Zalazar habría comenzado a consumir propofol “hacía dos o tres meses” y lo habría hecho “instigado por alguien”, dato que también está en la mira de la Justicia.

El resultado de las pericias pendientes, la apertura del celular de Zalazar y las declaraciones de los testigos serán determinantes para saber cuántas personas participaron de estas fiestas y si el robo de fármacos se extendió más allá del Hospital Italiano.

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