Hallazgo en el celular del médico fallecido: una residente bajo la lupa por manipulación
¿Qué buscaba la residente al tocar el teléfono del médico fallecido? Los detalles de la investigación que podrían desentrañar un oscuro entramado en hospitales porteños.
Una testigo asegura que una residente del Hospital Rivadavia tocó el teléfono del anestesista Alejandro Zalazar mientras la Policía realizaba pericias en su departamento de Palermo. Este detalle podría cambiar el rumbo de la investigación sobre su muerte, ocurrida el 20 de febrero de 2026, aparentemente por consumo de propofol.
La información surge del testimonio de una persona que presenció a Chantal Leclercq (27) manipular el dispositivo del joven de 29 años. Además, mediante el análisis de cámaras de seguridad, se determinó que Delfina Lanusse (29) salió del edificio con una tablet en la mano. Las autoridades investigan si se trataba del iPad de Zalazar, aunque aún no lo han localizado.
¿Qué buscan los investigadores?
Ni Leclercq ni Lanusse han sido imputadas ni han declarado en la causa, que está a cargo del fiscal Eduardo Cubría, de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 6, junto al Juzgado Nº 60, interinamente a cargo del juez Santiago Bignone. Tampoco se ha establecido si Leclercq, a quien le allanaron su casa en el barrio cerrado Santa Bárbara, de Benavídez, intentaba eliminar material sensible del teléfono o si la manipulación tenía como objetivo borrar evidencia.
Alejandro Zalazar era un médico de 29 años, residente de anestesiología en su tercer año en el Hospital Rivadavia, con rotaciones en pediatría en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y la Fundación Favaloro. Fue hallado sin vida en su departamento con una vía conectada a su pie derecho, a través de la cual se habría administrado una sobredosis de propofol.
El entramado de drogas en hospitales
En la escena, se secuestraron frascos de propofol, lo que reveló un complejo entramado de irregularidades y consumo de drogas dentro del sistema de salud de la Ciudad de Buenos Aires. En paralelo, se radicaron dos denuncias: una del Hospital Italiano y otra de la Asociación Argentina de Anestesistas de Buenos Aires (AAARBA) por la sustracción de fármacos para consumo personal.
Esa investigación está en manos del juez Javier Sánchez Sarmiento, del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 48, y del fiscal Lucio Herrera, de la Fiscalía N° 29. Ya imputaron a Delfina Lanusse y a un anestesiólogo de planta permanente del Hospital Italiano, Hernán Boveri (45).
El caso, que se viralizó inicialmente a través de un audio de WhatsApp, involucra una red de robo de estupefacientes hospitalarios liderada presuntamente por Boveri y Lanusse, quienes habrían organizado “fiestas de propofol” con administración controlada de drogas.

