Halliburton avanza hacia la electrificación de Vaca Muerta con nuevas flotas de fractura
Casi la mitad de la flota de Halliburton ya fue adaptada para dejar atrás el diésel: la empresa proyecta sumar su primera flota eléctrica de fractura en Vaca Muerta y apunta a tener dos equipos el año próximo.
La próxima etapa de crecimiento de Vaca Muerta no se limitará a sumar equipos y perforar más pozos. La industria de servicios petroleros ya impulsa una transformación tecnológica orientada a operaciones más eficientes, con menor consumo de diésel y mayor uso de electricidad y gas en tareas clave como la fractura hidráulica.
En ese contexto, Halliburton prepara la llegada de su primera flota eléctrica de fractura y proyecta contar con dos equipos de ese tipo durante el próximo año. El anuncio lo hizo Luis Perdomo, PSL Global Operations Manager de la compañía, durante el encuentro "Shale in Argentina: Unleashing Vaca Muerta to the World", organizado por el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) y su seccional en Houston.
Una transformación que ya comenzó
El movimiento se enmarca en un proceso que ya está en marcha dentro de las empresas de servicios que operan en la formación. Según la información presentada en el evento, cerca de la mitad de la flota de Halliburton ya fue adaptada para utilizar alternativas al combustible tradicional. La meta es avanzar de manera gradual hacia operaciones con menor dependencia del diésel y una logística más eficiente.
La fractura hidráulica es una de las tareas fundamentales para poner en producción los pozos de shale oil y shale gas. Durante años, los grandes equipos de bombeo utilizados en esta etapa funcionaron principalmente con motores diésel. Con el tiempo aparecieron los sistemas dual fuel, capaces de combinar diésel y gas natural, y ahora la industria apunta a dar un nuevo paso con la electrificación.
Impacto en costos y logística
Reducir el consumo de combustibles líquidos implica disminuir parte de la logística necesaria para abastecer los yacimientos y, en determinadas condiciones, puede representar una mejora en los costos operativos. De todos modos, el resultado dependerá de la disponibilidad de energía, las características de cada operación y la infraestructura existente en los campos.
La llegada de tecnología más avanzada también obliga a desarrollar una red de proveedores capaz de garantizar mantenimiento, repuestos y asistencia técnica. Para las empresas instaladas en Argentina, el desafío es aumentar su participación en una cadena de servicios cada vez más sofisticada.
Halliburton ya trabaja con sus proveedores para acompañar este proceso. El desarrollo de capacidades locales será clave si la actividad mantiene el ritmo de crecimiento esperado en los próximos años. A mayor cantidad de pozos, fracturas y etapas de completación, mayor será la necesidad de contar con equipos disponibles y técnicos preparados para resolver problemas rápidamente.