Halliburton se bajó de Malvinas: el pedido argentino que la dejó sin Vaca Muerta
¿Qué fue lo que convenció a Halliburton de dar marcha atrás con Malvinas? La advertencia que la Cancillería repartió por el mundo y el negocio que la empresa no quiso arriesgar.
La petrolera de servicios Halliburton confirmó que no participará en el proyecto Sea Lion ni en ninguna tarea de exploración o producción de hidrocarburos en las Islas Malvinas ni en sus aguas circundantes, según replicó Reuters. La decisión no fue un gesto aislado: llegó después de que el gobierno argentino la intimara formalmente.
La empresa, una de las mayores proveedoras mundiales de tecnología, equipos y personal especializado para la extracción de crudo, se comunicó con las autoridades nacionales para despejar las dudas que la Cancillería había planteado sobre su posible involucramiento en el yacimiento y sobre la aplicación de la legislación vigente en el territorio en disputa.
La ofensiva que arrancó en septiembre
La ratificación se inscribe en una ofensiva legal y diplomática que el Palacio San Martín desplegó durante septiembre contra las compañías vinculadas a Sea Lion. En ese marco, la Cancillería distribuyó cerca de 180 notificaciones formales a firmas de servicios petroleros de todo el mundo, con una advertencia concreta: cualquier colaboración con el proyecto las dejaría inhabilitadas para operar en Vaca Muerta.
La formación neuquina, epicentro de los hidrocarburos no convencionales en el país, produce más de 600.000 barriles diarios y se convirtió en la carta de peso de la estrategia argentina.
El antecedente que ya marcaba el camino
El desenlace no sorprendió del todo. La filial local de Halliburton ya había notificado el pasado 5 de septiembre su decisión de no participar en proyectos en Malvinas, luego de que el presidente Javier Milei redoblara la reivindicación argentina sobre las islas con sanciones para las empresas implicadas en la explotación petrolera del territorio británico de ultramar.
El anuncio presidencial, transmitido por cadena nacional, incluyó una amenaza explícita contra las compañías que provean logística a las petroleras que operan en Sea Lion. La tensión política y diplomática entre Argentina y el Reino Unido por la soberanía en Malvinas y el control del petróleo suma así un nuevo capítulo, con las firmas de servicios en el medio de la disputa.