Halloween en Paraná: los vecinos se prepararon y la noche terminó siendo otra cosa
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Halloween en Paraná: los vecinos se prepararon y la noche terminó siendo otra cosa

Los vecinos de Villa Yatay se prepararon con golosinas y decoraciones para recibir a los chicos. Pero la postal que nadie esperaba la dieron ellos: compraron de todo para una noche que ya sienten propia.

La celebración en barrio Villa Yatay reunió a decenas de chicos disfrazados, pero la postal más llamativa la dieron los propios vecinos: compraron golosinas y decoraron sus casas para una noche que ya no es solo de ellos.

Halloween se metió de lleno en la vida barrial de Paraná. Este sábado 31 de octubre, la ciudad se llenó de brujas, esqueletos y superhéroes de baja estatura. Una de las celebraciones más concurridas tuvo lugar en Villa Yatay, donde la comisión vecinal organizó una jornada que combinó juegos, baile y la clásica recorrida casa por casa pidiendo golosinas.

La presidenta de la comisión vecinal, Valeria Haller, contó a Elonce que la actividad se repite desde hace varios años y que la convocatoria no deja de crecer. “Todos los años nos juntamos para hacer juegos, bailar, que reciban su golosina. Vienen disfrazados, desfilan. Dentro de un ratito acá es todo risa”, señaló.

La celebración no se limitó a los chicos del barrio. Con el correr de la tarde se fueron sumando familias de Consejo, Morro y Macarone. “Dentro de un ratito va a haber mucho más porque se empiezan a venir los chicos de barrio Consejo, Morro y Macarone. Se nos suman y terminamos siendo un montón, el doble de lo que estamos ahora”, anticipó Haller mientras miraba llegar a los grupos disfrazados.

Una noche que ya es parte de la agenda barrial

La dirigente vecinal reconoció que Halloween no es una tradición argentina, pero defendió la decisión de incorporarla al calendario comunitario. “La tradición no es nuestra, eso lo entendemos, pero todos los años nos juntamos. Está incorporada”, explicó.

Haller también se refirió a las críticas que recibe la festividad por parte de quienes la consideran ajena a la cultura local. “Yo sé que hay gente a la que le molesta, pero no lo veo mal. Para nosotros es una noche de terror, una noche de disfraces de terror. Así lo tomamos”, sostuvo.

La clave del éxito, según la presidenta vecinal, fue la colaboración de los habitantes del barrio. “Son grupitos que se van formando y van pasando por todas las casas de los vecinos, que este año se han portado de diez. Los vecinos han comprado golosinas, todo para los chicos”, valoró.

Las fachadas de las viviendas se vistieron de negro y naranja. Esqueletos, globos y otros adornos típicos de la fecha recibieron a los pequeños, que recorrieron las calles en grupos organizados.

Los protagonistas: de dos a trece años

La convocatoria reunió a chicos de edades muy variadas. Desde Alaya, de apenas dos años, que llegó caracterizada y maquillada, hasta adolescentes de 12 y 13. También hubo lugar para los disfraces elaborados y para el maquillaje casero: una de las nenas contó que su mamá le pintó la cara para la ocasión.

Entre los participantes estuvieron Bianca, con una caracterización oscura; Agustín, que llegó desde otro sector de la ciudad junto a su tía y sus primos; Genaro, con una máscara de terror; Benjamín, disfrazado de esqueleto; y Valentina, Tiago y Martina, entre otros chicos que se acercaron a mostrar sus trajes.

Agustín resumió el sentimiento general cuando le preguntaron si disfrutaba de la fiesta: “Sí, me encanta mucho”.

El negocio de la noche de brujas

El movimiento no fue solo en los barrios. Los comercios de Paraná dedicados al alquiler y venta de disfraces, cotillón y accesorios registraron una fuerte demanda en los días previos. Según los precios relevados, los alquileres de disfraces infantiles oscilaron entre 20.000 y 25.000 pesos, mientras que los de adultos rondaron los 30.000 pesos. Las caracterizaciones más elaboradas llegaron a costar cerca de 35.000 pesos.

Los personajes más pedidos fueron los clásicos esqueletos, brujas, vampiros y fantasmas, además de figuras de películas y series como Merlina. La coincidencia de Halloween con un sábado favoreció la organización de fiestas familiares y encuentros en clubes, instituciones y locales gastronómicos.

El fenómeno no es exclusivo de Paraná. Según datos atribuidos a la Cámara Argentina de la Industria del Juguete, las ventas en unidades de artículos relacionados con Halloween aumentaron un 30% durante 2026 respecto del año anterior. La influencia del cine, las series y las redes sociales impulsó la popularidad de una celebración de origen celta que, con el correr de los años, se fue adaptando a las costumbres locales.

En la capital entrerriana, además de Villa Yatay, otras iniciativas comunitarias se sumaron a la fecha, como las del barrio Paisaje del Sudoeste y Tortuguitas, donde los vecinos armaron sus propias propuestas de encuentro.

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