“Hay una habilitación al agravio”: la industria santafesina estalló contra Caputo y denunció una “matriz de destrucción”
¿Qué dijo la industria santafesina sobre las declaraciones de Caputo? El secretario de Fisfe apuntó contra la apertura de importaciones y denunció una “matriz de destrucción”. Conocé los detalles.
La industria santafesina salió a responder con dureza las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, contra los empresarios que cuestionan el rumbo del gobierno. Walter Andreozzi, secretario de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), no ocultó su malestar: dijo sentir “vergüenza” por los agravios y advirtió que el país vive una “matriz de destrucción” de políticas públicas que golpea a la producción y al empleo.
En una entrevista con el programa “Una Tarde Más” de La Capital, el dirigente apuntó contra el tono del ministro y contra el modelo económico de Javier Milei, sobre todo por la apertura de importaciones y la falta de herramientas para que las empresas nacionales sigan siendo competitivas.
“Primero, cierta vergüenza”
Cuando le preguntaron por las descalificaciones de Caputo hacia los empresarios que piden proteger la producción local, Andreozzi fue contundente: “Primero, cierta vergüenza”. Y agregó: “Hay una habilitación al agravio que viene desde el presidente y después todos se sienten habilitados a hacer lo mismo”.
El referente de Fisfe contó que conoce personalmente al ministro desde la gestión de Mauricio Macri, cuando mantenían reuniones con la Unión Industrial Argentina (UIA). “Yo no lo conocía así. Lo veo en las redes sociales con un nivel de beligerancia verbal y escrita que no era propio de él”, aseguró.
“Destruir es muy fácil, construir lleva años”
Más allá de la polémica, Andreozzi puso el foco en las consecuencias del rumbo económico sobre el entramado productivo. “Una cosa es revisar y otra es destruir. Acá hay una matriz de la destrucción. Lo vemos con el Conicet, con el INTI, con el INTA. Nadie dice que todo tenga que quedar como está, pero destruir es muy fácil; construir lleva años”, afirmó.
Para el dirigente, el problema no es discutir reformas, sino el desmantelamiento de instituciones que durante décadas acompañaron el desarrollo tecnológico del país. “La industria necesita instituciones que investiguen, desarrollen tecnología y acompañen la innovación. Cuando esas capacidades se pierden, recuperarlas demanda muchísimo tiempo”, planteó.
La apertura de importaciones, en el centro de las críticas
Consultado sobre la decisión más perjudicial para la industria en esta gestión, Andreozzi no dudó: “La apertura indiscriminada fue fatal”. Recordó que el sector sabía que el gobierno impulsaría más competencia internacional, pero que habían prometido un período de transición. “Nos dijeron que íbamos a tener dos años para hacer las adaptaciones necesarias. Ese acompañamiento nunca apareció”, cuestionó.
Como ejemplo de la velocidad de la flexibilización, contó una experiencia personal: “Hice una compra por una plataforma china para entender cómo funcionaba. En quince días tenía el producto en mi casa, en Funes. Es imposible competir en igualdad de condiciones cuando del otro lado existen escalas, costos y estructuras completamente diferentes”.
Para Andreozzi, el debate no pasa por cerrar la economía sino por igualar las reglas de juego. “Estados Unidos protege sectores estratégicos. Europa también. El mundo está cuidando su industria y nosotros hacemos exactamente lo contrario”, afirmó.
Sectores en crisis
El secretario de Fisfe señaló que algunos rubros ya muestran señales muy preocupantes. “El sector textil está en una situación fatal. También el calzado y la industria del juguete. Son actividades extremadamente sensibles frente a cualquier apertura”, describió. Y resumió: “Cuando cae una industria, cae todo un sistema”.
El impacto en Santa Fe
Andreozzi aseguró que Santa Fe es una de las provincias donde más se sienten las consecuencias por el peso de la industria en su economía. Mencionó la crisis de Vasalli en Firmat, las dificultades de la actividad siderúrgica en Villa Constitución y los problemas del sector del mueble en Cañada de Gómez. También recordó a localidades como Armstrong, Las Parejas y Las Rosas, donde la metalmecánica es el principal motor económico.
“Hay un antes y un después cuando una industria se instala en una ciudad. Donde no hay desarrollo industrial, los jóvenes terminan yéndose porque no encuentran oportunidades”, explicó. Y agregó: “El trabajador industrial consume en el comercio local, sostiene clubes, mutuales, servicios y toda una economía que gira alrededor de esa actividad. Por eso, cuando una fábrica cierra o reduce su producción, el impacto alcanza a toda la comunidad”.
Un diálogo que no encuentra respuestas
El dirigente también cuestionó la relación con el gobierno nacional. “Hay un diálogo de sordos”, definió. Contó que la UIA mantiene reuniones con funcionarios, pero que los planteos no encuentran respuestas concretas. “Vamos, explicamos lo que pasa y la sensación es que no hay devolución. Te escuchan, pero no hay cambios”, lamentó.
En contraste, destacó el vínculo con el gobierno de Maximiliano Pullaro. “Con la provincia existe diálogo. Puede que no tenga herramientas para resolver la macroeconomía, pero al menos busca alternativas para acompañar a las empresas y abrir nuevos mercados”, afirmó.
Como ejemplo, mencionó el trabajo para integrar firmas santafesinas a la cadena de proveedores de Vaca Muerta y de la minería, aunque advirtió que esas oportunidades alcanzan a un número limitado de empresas. “Ojalá al petróleo, la minería y el agro les vaya muy bien. El problema aparece cuando ese crecimiento se produce en detrimento del resto de los sectores. La industria necesita políticas que le permitan competir y seguir generando empleo”, concluyó.