Hoteleros y gastronómicos en crisis: cierres que no frenan y una esperanza que asoma
Mientras unos bajan la persiana, otros deciden abrir. El sector gastronómico y hotelero de Salta resiste entre acuerdos con trabajadores y la falta de políticas, pero aseguran que hay una luz de esperanza.
La actividad hotelera y gastronómica de Salta atraviesa uno de sus momentos más delicados. Aunque fechas como el Milagro dan un respiro, el cierre de locales se vuelve cada vez más visible y el sector mira con preocupación lo que viene.
Alejandro Mansilla, secretario administrativo de UTHGRA, fue contundente al describir el presente del rubro en la provincia. En diálogo con Efecto Dominó de Radio Lup 94.7, marcó dos realidades bien distintas: la del consumidor local y la del turista.
Salta vive hace tres décadas un crecimiento turístico sostenido, que impulsó la apertura de hoteles y restaurantes. Pero hoy, según Mansilla, “nos encontramos en problemas” por el contexto económico y social del país, y eso se traduce en persianas bajas.
La falta de políticas, en la mira
Los costos del sector siempre fueron altos, pero el dirigente puso el acento en la ausencia de políticas públicas nacionales. “Hay una negación a entender de que las Pymes son el motor que hace girar al país. Entonces no hay apertura de crédito, no hay ayuda, no hay ningún tipo de política para poder solventar la crisis que tenemos hoy en día”, disparó.
Y fue más lejos: “Yo creo que hay muchos que están peor que en la época de la pandemia inclusive, porque en esa época el Estado estaba presente, entendía la necesidad de ayuda a las empresas y hoy en día es todo lo contrario”. En ese marco, recordó una frase del presidente que dejó en claro la postura oficial: “Bueno, el que sobreviva va a seguir y el que caiga tendrá que caer”.
Resiliencia argentina
Pese al escenario adverso, no todo es cierre. Mansilla resaltó que “el argentino está acostumbrado a esto. El argentino no le tiene miedo a la crisis, sigue apostando”. Esa resiliencia explica que, en paralelo a las bajadas de persiana, haya emprendimientos que deciden abrir sus puertas.
La caída del consumo responde, según el dirigente, a la incertidumbre generada por nuevas medidas que llevaron a la sociedad a restringir gastos en ocio y esparcimiento. Igual, notó una luz al final del túnel: “Desde abril del año pasado hasta junio de este año hubo un leve repunte en lo que fue las vacaciones de invierno, no fue tan caótico como el año pasado, creo que hay esperanza, por eso no cierran las grandes empresas que son las que tienen un costo fijo mucho más alto”.
Acuerdos transitorios con los trabajadores
La incertidumbre también golpea a los empleados hoteleros y gastronómicos. Muchas empresas optaron por firmar convenios con su personal, con reducciones de jornada. “Los trabajadores lo firman y lo aceptan porque están contribuyendo también a la crisis, no es que la empresa se está llevando el dinero, sino que no hay dinero para sostener la estructura”, explicó.
“El trabajador entre generar un conflicto con la empresa y tener algo seguro, y salir a la calle a quedarse sin nada porque no hay trabajo, prefieren contribuir con la situación de la empresa, hacen acuerdos transitorios de 2 meses, 3 meses con una reducción de jornada y esperando siempre que salga el sol”, finalizó.