Huertas agroecológicas en guaraní: la nueva apuesta de Corrientes para unir educación y producción
¿Sabías que Corrientes enseñará guaraní con huertas escolares? Un convenio entre Educación y Producción promete un cambio radical en las aulas.
Corrientes dio un paso clave en la integración de la lengua guaraní con la educación técnica y la producción sostenible. La firma de un convenio interministerial promete transformar las escuelas del interior en verdaderos centros de arraigo y soberanía alimentaria.
El Ministerio de Educación, liderado por Ana Miño, y el Ministerio de la Producción, a cargo de Walter Chávez, sellaron un acuerdo de cooperación para implementar el “Programa de Huertas Agroecológicas en Guaraní: Cultivando Saberes e Identidad”. La iniciativa busca fortalecer la Educación Intercultural Bilingüe (EIB) y el desarrollo productivo en establecimientos de toda la provincia.
¿En qué consiste el programa?
La propuesta está orientada a estudiantes y docentes de comunidades educativas correntinas. Combina la formación en prácticas agrícolas sostenibles con la revalorización del guaraní como lengua de conocimiento en ámbitos científicos y técnicos, un enfoque innovador que integra saberes ancestrales con herramientas modernas.
El programa no se queda solo en la teoría. La implementación en territorio será reforzada con un trayecto formativo virtual de 61 horas reloj, que se dictará a través de la plataforma SIMA. Este curso comenzará a fines de septiembre y estará disponible en el catálogo de propuestas de formación docente, lo que permitirá que más educadores se sumen a la iniciativa.
¿Dónde ya se está aplicando?
Actualmente, las huertas agroecológicas escolares ya funcionan en dos instituciones: el Colegio Secundario “Prof. Ramón M. Gómez” de San Cosme y la Escuela N° 421 “Catalina Billordo” de Derqui, en Empedrado. Estos establecimientos son la prueba piloto de un modelo que se espera expandir a otras localidades del interior.
Con esta medida, Corrientes busca no solo mejorar la producción alimentaria local, sino también fomentar el arraigo territorial y la identidad cultural, apostando a que los jóvenes vean en su tierra una oportunidad real de desarrollo.