Iba manejando, no vio ni escuchó nada y siguió viaje: el dato que lo complicó todo
¿Cómo se enteró el conductor de que lo buscaban por el siniestro fatal? Su explicación no convenció a nadie y ahora conoce la pena.
Un hombre de 70 años fue condenado a 3 años de prisión y 7 años de inhabilitación para conducir por la maniobra que desencadenó el siniestro vial en el que murió el policía sanjuanino Ezequiel Villarreal, en Caucete. La pena se acordó mediante un juicio abreviado y la homologó el juez de garantías Federico Rodríguez.
El condenado es Mario Alberto Tapia. Durante la audiencia entregó su carnet de conducir para que quedara secuestrado, en cumplimiento de una medida cautelar dispuesta por el magistrado.
El siniestro
El hecho ocurrió el 2 de julio de 2025, sobre calle La Plata, a la altura de la Bodega Arenas. Según la investigación, Tapia estaba detenido sobre la banquina cuando ingresó a la calzada e interrumpió el paso de un Volkswagen Bora que circulaba de norte a sur.
El conductor del Bora, Juan Pablo Zamora, frenó bruscamente para evitar chocarlo. Como consecuencia de esa maniobra perdió el control, derrapó y terminó cruzándose de carril. El auto impactó contra la Motomel 150cc en la que circulaba Villarreal, quien avanzaba en sentido contrario.
El agente sufrió heridas gravísimas y murió el 3 de julio, después de permanecer internado durante casi 24 horas.
Qué declaró el acusado
Tras el siniestro, Tapia continuó su marcha. Horas después se presentó voluntariamente en la Comisaría 37ª, acompañado por su abogado. Ante las autoridades sostuvo que no había visto ni escuchado porque tiene problemas auditivos, y que siguió su camino sin advertir que había ocurrido un accidente. Según explicó, recién supo que lo estaban buscando cuando vio las noticias.
En un primer momento, el fiscal Francisco Nicolía y la ayudante fiscal Gemma Cabrera lo habían imputado por homicidio culposo agravado por la fuga. Sin embargo, previo al abreviado, la Fiscalía retiró ese agravante.
Los elementos que pesaron
Entre los elementos considerados estuvo la pericia realizada sobre el automóvil de Tapia, que no presentaba golpes, abolladuras ni marcas compatibles con un impacto. También se valoró que el acusado se hubiera presentado espontáneamente en la dependencia policial.
Finalmente, Tapia admitió su responsabilidad en la maniobra que desencadenó la secuencia fatal y aceptó la condena por homicidio culposo agravado por la conducción imprudente de un vehículo con motor.