Incendios en Europa encienden las alarmas: ¿están nuestras ciudades preparadas?
¿Estamos preparados para el cambio climático? La reforma del Código Urbanístico propone ciudades más verdes, pero la carta de una lectora advierte sobre el consumismo y el agua. Los detalles que no te contaron.
Los devastadores incendios que azotaron España y Francia, con miles de víctimas fatales y pérdidas materiales incalculables, han puesto en el centro del debate la vulnerabilidad de las urbes frente al cambio climático. La pregunta ya no es si ocurrirá, sino cuándo nos tocará a nosotros.
Graciela Jatib, lectora de LA GACETA, reflexiona en su carta sobre esta amenaza y encuentra un rayo de esperanza en la reciente reforma del Código Urbanístico de Tucumán, publicada el 26 de julio. La propuesta de construir mejor, con techos verdes y balcones floridos, no solo embellece la ciudad, sino que combate directamente la isla de calor que agrava las temperaturas extremas.
¿Qué dice el Código Urbanístico?
La reforma plantea un cambio de paradigma: “No hay que edificar menos, hay que edificar mejor”. La incorporación de vegetación en cubiertas, balcones y medianeras no es un simple capricho estético, sino una estrategia concreta para mitigar el calentamiento global en el ámbito local. Una idea que Jatib califica como “estupenda” y que podría marcar un antes y un después en la calidad de vida de los tucumanos.
Pero la carta no se queda solo en elogios. La autora conecta estas tragedias ambientales con un problema más profundo: el consumismo desenfrenado de una sociedad que crea necesidades ficticias mientras otros sobreviven rebuscando en la basura. Una contradicción que, según ella, no podemos ignorar si hablamos de salvar el planeta.
El agua: un privilegio y una deuda
La reforma también aborda el uso del agua potable, un recurso que se desperdicia en lavar veredas y autos, mientras en los barrios periféricos sigue siendo un sueño inalcanzable. Jatib no duda en señalar la hipocresía de las grandes piletas en countries y jacuzzis de hoteles de lujo, frente a hogares que aún esperan por la red de agua.
La lectora recuerda las palabras del Papa Francisco en su exhortación “Laudate Deum” (2023): “El Covid 19 ha demostrado que todo está conectado y que nadie se salva solo”. Una máxima que resuena con fuerza en tiempos de crisis climática. Y concluye con una advertencia que ya es un lugar común, pero no por eso menos cierta: la primera guerra de la humanidad fue por el fuego, y la última podría ser por el agua.
“Nadie se salva solo”, insiste Jatib, y hace un llamado a la acción colectiva para salvar nuestras ciudades, con la esperanza de que el legado de Francisco inspire un cambio real. “Salvemos nuestras ciudades y a todos, todos, todos”, como era su deseo.