Infidelidad financiera: cómo funciona el ocultamiento de dinero que afecta a más de la mitad de las parejas
¿Alguna vez le ocultaste a tu pareja cuánto ganás o en qué gastás? Un estudio revela que más de la mitad lo hizo, y los especialistas explican por qué esta conducta puede destruir una relación.
Más de la mitad de las personas en pareja admitió haber mentido u ocultado información sobre sus ingresos o finanzas, según un estudio del Journal of Financial Therapy. El fenómeno, conocido como infidelidad financiera, creció en la pospandemia y los especialistas explican cómo detectarlo y evitarlo.
La investigación, publicada en 2018, relevó a 514 parejas estables y arrojó que el 53% de los consultados reconoció haber ocultado datos relevantes sobre su situación económica. El término refiere al ocultamiento deliberado de información sobre dinero, ingresos o patrimonio por parte de uno de los integrantes de la pareja.
Ocultar parte de los ingresos reales, asumir deudas en secreto o realizar compras de montos elevados sin el consentimiento del otro son algunas de las manifestaciones más claras de esta conducta, según los especialistas.
¿Por qué ocurre?
Aunque suele asociarse a la especulación, en la mayoría de los casos el comportamiento surge del miedo al juicio del otro, la vergüenza por deudas previas o la costumbre de no hablar de dinero. En el fondo, los expertos señalan que todo se resume en una palabra: desconfianza.
“La infidelidad financiera suele estar más relacionada con cuestiones emocionales que con aspectos económicos, como necesidad de autonomía e independencia, desconfianza, miedo al conflicto, inseguridad, dinámicas de control o poder”, afirman los especialistas de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
Con el auge de las billeteras virtuales y la masificación de los medios electrónicos de inversión y consumo, el fenómeno cobró mayor relevancia en la pospandemia.
Las consecuencias
Sostenida en el tiempo, la infidelidad financiera puede ser gravosa en términos económicos y devastadora para la relación. Entre las derivaciones, los expertos señalan la utilización del dinero como mecanismo de control nocivo y la desigualdad económica entre los integrantes de la pareja.
“La información es poder”, reza una máxima célebre del management. Así funciona también en el seno de la pareja: quien tiene la información y la oculta puede ejercer control sobre el otro.
Los estudios identifican dos grandes peligros: el estancamiento patrimonial, porque sin un presupuesto claro y acordado es imposible ahorrar o planificar inversiones; y la pérdida de metas comunes, ya que los proyectos a largo plazo —como la vivienda propia o la educación de los hijos— se diluyen y generan frustración y distanciamiento.
Cómo evitarlo
La transparencia económica no es solo un dilema moral, sino una herramienta de eficiencia para la gestión de los recursos en común. Para evitar estas dinámicas nocivas, los especialistas recomiendan tres hábitos fundamentales:
Reuniones financieras periódicas: establecer un encuentro mensual en un ambiente relajado para presupuestar ingresos, gastos corrientes y el estado de las deudas.
Objetivos patrimoniales compartidos: definir juntos las metas a corto, mediano y largo plazo, que den un propósito claro al ahorro conjunto.
Límite de autonomía de gasto: acordar un monto máximo a partir del cual sea necesario consultar al otro antes de realizar una compra o emprender una inversión.