Inspirado por Oliver Atom: el camino de Kubo, el japonés que sueña con brillar en el Mundial 2026
Takefusa Kubo, inspirado por el manga Super Campeones, llega al Mundial 2026 como figura de Japón. Su carrera incluye un paso por Barcelona, Real Madrid y Real Sociedad.
Takefusa Kubo, el talentoso futbolista japonés de 24 años, llega al Mundial 2026 con la mochila de ser considerado el heredero del mítico personaje de Super Campeones. Su historia, marcada por un inicio brillante en Barcelona y una sanción que lo obligó a regresar a Japón, lo convirtió en un líder para los Samuráis Azules.
La comparación con Oliver Atom no es casual. Así como el protagonista del manga, Kubo comenzó su carrera en España desde muy chico. A los 10 años ingresó a la cantera del Barcelona y en su primera temporada completa marcó 74 goles en 30 partidos. Sin embargo, en 2014, se descubrió que el club catalán violó la normativa de transferencias internacionales para menores, y Kubo tuvo que volver a Japón.
Lejos de rendirse, debutó como profesional en el FC Tokyo con solo 15 años. Su desempeño llamó la atención del Real Madrid, que le ofreció un contrato de seis años en 2019. Aunque nunca jugó oficialmente con el club blanco, su carrera continuó en Mallorca, Villarreal y Getafe hasta encontrar su lugar en la Real Sociedad, donde se consolidó como figura y máxima esperanza del fútbol japonés.
¿Quién es Takefusa Kubo?
Kubo es considerado una de las grandes cartas de Japón para el Mundial 2026. Talentoso, desequilibrante y con recorrido en el fútbol español, tiene la posibilidad de convertirse en una de las revelaciones del torneo. Su capacidad para romper líneas y generar jugadas decisivas lo volvieron una pieza central para el seleccionador Hajime Moriyasu.
La influencia de Super Campeones en Japón fue enorme. El manga de Tsubasa Ōzora ayudó a despertar el interés de chicos y jóvenes por el fútbol en un país donde el béisbol era el deporte dominante. La adaptación al animé multiplicó ese impacto, y el fenómeno acompañó simbólicamente la profesionalización del fútbol japonés, que tomó impulso con la creación de la J. League en 1992 y la clasificación al Mundial de Francia 98.
La Asociación Japonesa de Fútbol se trazó el objetivo ambicioso de ganar el Mundial en 2050, y para avanzar hacia esa meta, una de las ideas centrales fue exportar talento a Europa. Kubo representa justamente eso: un futbolista formado para competir al más alto nivel internacional.
