Intento de robo en Fisherton: el inesperado giro que frustró al ladrón armado
Un hombre armado irrumpió en una heladería de Fisherton, pero una simple petición de la empleada desencadenó una reacción inesperada. ¿Cómo logró ella frustrar el asalto y por qué el dueño dice estar “acostumbrado” a esta situación?
Un delincuente ingresó con un arma a una tradicional heladería del barrio Fisherton, pero su plan se torció de la manera más impensada. El hecho, ocurrido este viernes por la tarde, dejó al descubierto la desesperación de los comerciantes ante la reiterada inseguridad. Todo quedó registrado en las cámaras de seguridad del local.
El reloj marcaba las 16:45 cuando el hombre, con casco, entró al comercio ubicado en la esquina de Juan José Paso y Donado. Con paso decidido, se acercó al mostrador donde se encontraba una empleada. Lo que parecía un cliente más se transformó en segundos en una escena de terror.
Una política que cambió todo
Siguiendo un protocolo establecido por los dueños tras numerosos robos, la joven le pidió al hombre que se retirara el casco. Fue en ese instante cuando el presunto cliente reveló sus verdaderas intenciones. El sujeto mostró un arma de fuego y comenzó a amenazar a la trabajadora, quien se vio sorprendida por la violencia del acto.
Ante la amenaza inminente, la empleada no dudó. Su reacción fue inmediata: salió corriendo del mostrador para refugiarse en un sector interno del local. La decisión, tomada en una fracción de segundo, alteró por completo el plan del asaltante.
La huida sin botín
Desconcertado por la reacción de la víctima y probablemente presionado por el tiempo, el delincuente no concretó el robo. Abandonó el comercio con las manos vacías, se subió a una motocicleta que lo esperaba y escapó por la calle Juan José Paso. Las imágenes de las cámaras permitieron reconstruir toda la secuencia, desde su entrada hasta su fuga.
En diálogo con el canal Telenoche (El Tres), el dueño de la heladería expresó su frustración y cansancio. “Estoy muy acostumbrado a los robos en el local”, confesó el comerciante, revelando una cruda realidad: su establecimiento ha sido víctima de más de 15 hechos de inseguridad. A pesar del trauma del momento, confirmó que la empleada se encuentra bien, aunque lógicamente afectada por el susto.
El episodio pone nuevamente en foco la vulnerabilidad de los comercios en la ciudad, incluso en barrios como Fisherton. La política de pedir a los clientes que se retiren los cascos, implementada como medida de prevención, fue en este caso el detonante que llevó al delincuente a revelar sus intenciones y, paradójicamente, lo que evitó un robo mayor.