Interpelación a Ostoich: el caso de 2011 que terminó con dos renuncias y un funcionario de reemplazo
El caso de 2011, cuando la citación a una secretaria de Cultura terminó con dos renuncias y un reemplazante que debió responder ante los concejales, anticipa lo que podría pasar con la convocatoria a Ostoich. ¿Qué pasó con aquel expediente?
La inminente interpelación al secretario de Economía de Comodoro Rivadavia, Ricardo Ostoich, reactivó en el Concejo Deliberante un mecanismo de control que, aunque poco frecuente, ya tiene un antecedente directo en la ciudad: el caso de 2011, cuando la citación a una funcionaria terminó con dos renuncias y la designación de un reemplazante que debió responder en su lugar.
En aquella oportunidad, la convocatoria apuntaba a la entonces secretaria de Cultura, Viviana Almirón, por las irregularidades detectadas en la contratación del espectáculo de mapping durante los festejos por el aniversario de la ciudad. Almirón renunció antes de comparecer, pero el proceso no se detuvo: el intendente de entonces, Martín Buzzi, designó al secretario de Gobierno, Jorge Echelini, para que se presentara ante los concejales.
Qué pasó después de las renuncias
En diálogo con ADNSUR, Echelini recordó que las observaciones sobre la contratación generaron un fuerte sacudón en el Ejecutivo municipal. "Las irregularidades que presentó inicialmente el tema del mapping generaron un movimiento importante dentro del Ejecutivo, al punto de que dos secretarios de Cultura y el de Economía —Almirón y Alassia— en su momento se alejan del cargo, pero el Concejo decidió seguir adelante con la interpelación", relató.
El cuerpo legislativo le pidió al intendente que designara a un funcionario para responder el cuestionario elaborado previamente. "Me tocó a mí, como secretario de Gobierno, concurrir al Concejo para la interpelación", explicó, y contó que lo hizo acompañado por el Dr. Chocobar, entonces asesor letrado del municipio.
Cómo fue la mecánica de aquella interpelación
Echelini detalló que, en primer término, existió un cuestionario previo sobre los puntos que el Concejo quería esclarecer. Durante la reunión, los concejales ampliaron las preguntas. "Yo contesté cada una de las preguntas en forma oral, pero después atendí preguntas que el Concejo amplió fuera del cuestionario", recordó. Antes de avanzar, le consultaron si tenía inconvenientes en responderlas. "No los tuve, así que avanzamos con todas las respuestas que requirieron los concejales", indicó.
Pese al clima político, el desarrollo fue respetuoso. Echelini destacó la participación del entonces concejal Jorge Camarda, desde la oposición, como uno de los principales impulsores de la investigación, aunque señaló que el interés por esclarecer lo ocurrido también involucraba al oficialismo, al igual que en esta oportunidad. "Fue una interpelación para información", sintetizó.
El mapping, los gastos observados y la investigación interna
El episodio que originó la convocatoria fue el espectáculo de proyecciones sobre el edificio del colegio Dean Funes, una propuesta novedosa que tuvo fuerte repercusión durante los festejos. "El producto artístico era muy interesante, había tenido relevancia en la ciudad porque era la primera vez que se hacía una cosa así", recordó Echelini. El problema surgió al momento de tramitar el pago: "No se encontraban justificados parte de los gastos que había que pagar. Eso motivó que el pago se detuviera", explicó.
Según el exfuncionario, al momento de la interpelación no se había efectuado ningún pago y la situación había sido observada por el Tribunal de Cuentas. A partir de allí se inició un proceso de revisión interna para reunir la documentación respaldatoria. Desde el área de Gobierno y la Secretaría Legal y Técnica se avanzó en una investigación y en la recopilación de "cada uno de los justificativos del gasto, las facturas", hasta completar la documentación necesaria. Recién entonces se habilitó el pago de los montos que pudieron ser debidamente respaldados.
El exsecretario sostuvo que el desenlace del expediente permitió regularizar la situación y que no hubo afectación al patrimonio público. "No hubo gasto, con lo que no hubo afectación al patrimonio público", afirmó. Además, señaló que posteriormente se realizó "todo el proceso de reordenamiento de los gastos", con la justificación correspondiente de cada erogación y la posterior intervención de los organismos de control. "Se justificó gasto por gasto, pasó por el Tribunal de Cuentas, se controló y se aprobó", resumió.
El origen del problema, según Echelini, estuvo vinculado a la forma en que se decidió la contratación. El espectáculo había sido incorporado de manera rápida a la programación y, por tratarse de una obra artística, podía realizarse mediante contratación directa. Sin embargo, al momento de tramitar el pago todavía no estaban reunidos todos los antecedentes que permitían respaldar formalmente las erogaciones. "Se habían pasado los gastos sin esos elementos. Por eso se detuvo, no se pagó y se inició toda esa investigación", indicó.
Otros antecedentes y un funcionario interpelado dos veces
El antecedente de 2011 adquiere ahora una nueva dimensión frente a la convocatoria a Ostoich, en una jornada en la que el Concejo vuelve a utilizar una de sus herramientas más fuertes de control sobre el Ejecutivo municipal. Echelini, que posteriormente también tuvo otra experiencia de interpelación en la Legislatura provincial —por la expropiación de Alpesca—, consideró que aquel episodio fue "una experiencia interesante" desde el punto de vista institucional y personal.
Fuentes del ámbito legislativo, entre los que se cuentan empleados de extensa trayectoria, recordaron también que durante la década del 90, en distintos momentos, hubo citaciones a otros dos funcionarios: Juan Manuel Feeney (Servicios Públicos) y Hugo Bassi, de Gobierno. El motivo para convocar a este último, según aquel ejercicio de memoria, habría sido un tema recurrente: el transporte público de pasajeros.