Investigan a un hombre de Cervantes por grooming: lo que apareció en su casa complicó todo
Un allanamiento por una denuncia de grooming en Cervantes terminó con un secuestro que nadie esperaba en esa casa. Lo que los investigadores se llevaron de la vivienda del sospechoso abrió una causa aparte y dejó al hombre mucho más complicado.
Un allanamiento en una vivienda de Cervantes terminó con un secuestro que excedió la investigación por grooming contra una menor de edad. El operativo, a cargo del Cuerpo de Investigación Judicial de Villa Regina, se originó por una denuncia radicada en esa ciudad y dejó al descubierto un elemento que complicó aún más al sospechoso.
La causa apunta a un hombre de 56 años que reside en Cervantes. Según la denuncia, el acusado enviaba mensajes de tono explícito a una menor de edad a través de su teléfono celular. Con esos datos, la Justicia ordenó el allanamiento de su vivienda.
¿Qué encontraron en el allanamiento?
Durante el procedimiento, los efectivos secuestraron un arma de fuego larga y un dispositivo móvil que pertenecería al acusado. Los investigadores sospechan que ese celular podría ser el utilizado para mantener las comunicaciones con la víctima, según informó el portal LCR.
Por el tenor delicado de la acusación, y para resguardar la identidad y la integridad de la menor, este medio no dará más detalles sobre las actuaciones vinculadas al delito contra la integridad sexual.
El hallazgo del arma derivó en un nuevo frente judicial. Ante el resultado positivo del allanamiento, la Fiscalía dispuso el inicio de una causa penal paralela por infracción al Artículo 189 bis del Código Penal, referido a la tenencia y portación ilegal de armas de fuego.
Qué es el grooming y qué dice la ley argentina
El grooming, también conocido como ciberacoso sexual infantil, ocurre cuando una persona adulta contacta a un niño, niña o adolescente mediante medios digitales —chats, redes sociales, videojuegos o aplicaciones de mensajería— con la intención de vulnerar su integridad sexual.
En Argentina, el delito fue incorporado al Código Penal por la Ley 26.904, que modificó el Artículo 131. La norma prevé penas de 6 meses a 4 años de prisión para quien contacte a un menor de edad por medios electrónicos con fines de abuso sexual.
Cómo actuar ante la sospecha de un caso
Los especialistas recomiendan no borrar nada. Guardar capturas de pantalla de los mensajes, perfiles, enlaces y números de teléfono es clave: toda conversación puede servir como evidencia digital en una pericia.
El paso fundamental, ante una sospecha o confirmación, es radicar la denuncia en la comisaría más cercana o en la Fiscalía.