Investigó el lado oscuro de la IA en la guerra y un premio lo cambió todo
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Investigó el lado oscuro de la IA en la guerra y un premio lo cambió todo

¿Qué encontró un estudiante de la UNT sobre el uso de drones autónomos en la guerra que le valió un premio nacional?

Samuel Quinteros, estudiante de Abogacía de la UNT, ganó el Premio Joven Investigador/a “Juan Carlos Agulla” 2026 por un trabajo sobre drones autónomos y el Derecho Internacional Humanitario. El reconocimiento, otorgado por la Sociedad Argentina de Sociología Jurídica (SASJu), le permitirá publicar su investigación en la Revista Latinoamericana de Sociología Jurídica.

La incorporación de tecnologías autónomas a los conflictos armados representa uno de los mayores desafíos para el Derecho Internacional Humanitario. El uso de drones capaces de operar sin control humano directo abre preguntas urgentes sobre cómo proteger a la población civil y hasta dónde pueden llegar las decisiones automatizadas en el campo de batalla.

Ese fue el eje que eligió Samuel Quinteros, alumno de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), para desarrollar su investigación. El trabajo fue presentado durante el congreso de la SASJu, que se realizó entre el 28 y el 30 de octubre en la Universidad Nacional del Litoral, en Santa Fe.

De un ensayo de clase a un premio nacional

La inquietud nació en la materia Derecho Internacional Humanitario, cuando los estudiantes debían escribir un ensayo sobre la aplicación de esa rama del Derecho en algún conflicto armado. Quinteros, interesado desde hacía tiempo en la inteligencia artificial y su presencia en la vida diaria, decidió profundizar en cómo estas herramientas impactan en los escenarios bélicos.

“Me di cuenta de que puedo indagar, que mi opinión y mi análisis pueden ser escuchados. Este premio es muy importante porque me cambió la forma de ver el Derecho y lo jurídico, y también la manera de profundizar en mis investigaciones”, contó el estudiante.

En el camino, destacó el acompañamiento de Nicolás Salvi, profesor de Filosofía del Derecho, quien lo orientó durante el desarrollo del trabajo. “Me ayudó a profundizar en la investigación y a entender que no se trata solamente de hacer una crítica jurídica, sino también de encontrar una solución al problema”, señaló Quinteros.

El debate que viene

Lejos de conformarse con el reconocimiento, el joven investigador planea continuar ahondando en la problemática. Su objetivo es ampliar el análisis más allá de los enjambres de drones y abordar de manera integral los desafíos que plantea la incorporación de sistemas autónomos en los conflictos armados.

“Es algo que está ocurriendo y que muchas veces se ignora porque se normaliza. Dar otra mirada, ofrecer un enfoque diferente y buscar una solución para empezar a construirla me parece un camino muy bueno para seguir”, afirmó.

Su trabajo pone sobre la mesa un debate cada vez más relevante: cómo garantizar el principio de distinción, que obliga a diferenciar entre combatientes y población civil, frente a tecnologías capaces de operar con distintos niveles de autonomía.

Un mensaje para los que dudan

Además de compartir su experiencia académica, Quinteros dejó un consejo para aquellos jóvenes que tienen ideas o inquietudes de investigación pero no se animan a dar el primer paso.

“Siempre fui un joven tímido. Durante muchos años no me animaba a pedirle ayuda a un profesor, a un compañero o a participar de una actividad o un proyecto. Pero cuando finalmente lo hice, la verdad es que fue un cambio en mi vida”, recordó.

Y agregó: “Animarse a hacer las cosas con miedo, pero hacerlas, es lo que nos hace valientes a los jóvenes”.

Con la mirada puesta en el futuro, Quinteros también proyecta su desarrollo profesional. Le gustaría ingresar al servicio exterior argentino y dedicarse a la diplomacia, aunque no descarta orientar su carrera hacia el Derecho Internacional Público. “Creo que los jóvenes tenemos que animarnos y dar ese salto de fe”, concluyó.

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