Invirtieron 95 millones en la residencia donde viven 14 chicas bajo cuidado del Estado
La residencia que alberga a 14 jóvenes bajo cuidado del Estado parecía condenada al deterioro, pero una inversión millonaria y ocho semanas de trabajo la dieron vuelta por completo. El detalle que pocos conocen: quiénes estuvieron a cargo de la obra.
La Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF) reinauguró la Residencia Santa Cruz tras una refacción integral que demandó ocho semanas y una inversión de 95 millones de pesos. El espacio, ubicado en la ciudad de Córdoba, alberga a 14 jóvenes que están temporalmente bajo el cuidado del Estado.
Del acto participaron la secretaria General de Salud y Desarrollo Humano, Liliana Montero, y el ministro de Vinculación y Gestión Institucional, Miguel Siciliano. También estuvo la titular de SENAF, Julia Reartes, quien subrayó el enfoque del programa de refacciones: “Desde que asumimos la gestión con la licenciada Montero estamos empeñadas en que estos espacios tengan las condiciones y la calidad que merecen nuestros niños, niñas y adolescentes”.
Antes de los discursos, Ana Tissera, encargada de la residencia, dio unas emotivas palabras de bienvenida.
Ocho semanas de obras y una mudanza transitoria
La casona —con cuatro dormitorios, salas de uso común, comedor, economato, ropería y un amplio patio— fue renovada por completo en ocho semanas. Durante ese lapso, las chicas que viven allí se mudaron transitoriamente a otra residencia de la SENAF.
Los trabajos se ejecutaron a través de “Cimientos, construyendo un futuro sólido”, el programa de refacciones edilicias que incorpora a cooperativas de la economía social, integradas mayoritariamente por mujeres.
Qué incluyó la refacción
La obra abarcó la reparación e impermeabilización de techos, la reparación de portones, rejas y aberturas, y el reemplazo de sistemas de construcción en seco deteriorados por el uso por nueva mampostería en las habitaciones.
Además, se construyeron dos baños y se renovó por completo la instalación sanitaria y cloacal, junto con toda la instalación eléctrica. El tablero general fue reubicado en un lugar de mayor seguridad, fuera del alcance de las niñas y adolescentes.
Para ganar funcionalidad, se remodelaron los espacios de ropería y el economato aledaños al patio. Ese sector recuperó luz y espacios para juego y recreación al aire libre gracias a la poda y extracción de árboles añosos.