Irán planea una jugada maestra para desestabilizar a Trump en pleno año electoral
¿Puede una guerra a miles de kilómetros decidir una elección en Estados Unidos? La estrategia de Irán para generar caos económico global y poner contra las cuerdas a Trump en un año electoral crucial.
La estrategia del nuevo líder supremo de Irán, el ayatollah Mojtaba Jamenei, busca extender el conflicto y generar un caos económico global con un objetivo claro: impactar en las cruciales elecciones de medio término de Estados Unidos. Su plan es tomar de rehén al comercio mundial para transferir presión política a Donald Trump.
Analistas internacionales señalan que Teherán es consciente de que no puede ganar una guerra convencional. En cambio, su táctica se centra en la supervivencia del régimen a través de la desestabilización. El académico Eddy Borges Rey, de la Northwestern University en Qatar, explicó a TN que la lógica iraní es “frenar a Estados Unidos mediante una estrategia de desestestabilización económica de alcance global”.
¿Cómo golpearía Irán a la economía mundial?
El foco está en puntos neurálgicos del comercio energético. Las amenazas continuas sobre el Estrecho de Ormuz, por donde pasa más del 20% del crudo mundial, son clave. Actualmente, esta vía marítima se encuentra virtualmente paralizada.
Borges Rey detalló que los objetivos iraníes incluyen ataques a infraestructura civil vinculada al petróleo y al gas licuado, sectores estratégicos para la economía internacional. También se contemplan acciones de represalia contra bases aéreas estadounidenses en países del Golfo.
La idea es clara: si la guerra termina pronto, el gran perdedor sería el régimen de los ayatollahs. Pero si se prolonga lo suficiente como para crear una crisis en el comercio mundial, el gran perdedor podría ser el presidente estadounidense.
La presión interna que agobia a Trump
El mandatario enfrenta unas elecciones de medio término cruciales en noviembre, que definirán la segunda parte de su gobierno. El conflicto ya está teniendo un costo económico directo para los votantes estadounidenses.
El precio de la nafta en Estados Unidos alcanzó los 3,48 dólares el galón (3,7 litros), lo que representa un aumento de casi el 17% desde que comenzó la guerra el 28 de febrero. Este incremento preocupa a dirigentes republicanos, especialmente del movimiento MAGA, por su impacto en los insumos agrícolas y el costo de vida.
Un informe de *The Wall Street Journal* reveló que asesores de Trump le están pidiendo que elabore una estrategia de salida del conflicto. El temor es una reacción política interna que debilite a los candidatos republicanos que buscan la reelección en gobernaciones, congresos estatales y el Capitolio.
Trump ha mostrado posturas contradictorias, pasando de predecir una guerra de cuatro o cinco semanas a afirmar que el conflicto acabará pronto. Este cambio buscaría calmar los mercados energéticos, donde el barril de petróleo ya superó los 100 dólares.
El dilema con Israel y la búsqueda de una salida
La Casa Blanca enfrenta un problema adicional: la presión de Israel. El primer ministro Benjamin Netanyahu quiere continuar la ofensiva hasta lograr la caída del gobierno iraní. Sin embargo, las expectativas de una rebelión interna en Irán no se han materializado.
Michael Singh, exasesor de la Casa Blanca y director gerente del Instituto de Política del Cercano Oriente de Washington, señaló una divergencia clave. Mientras Israel busca debilitar permanentemente a Irán, Estados Unidos “puede no tener tanto apetito por un conflicto extenso”, especialmente por sus otras prioridades globales.
El gran interrogante para Washington es cómo presentar el fin del conflicto si Irán continúa con sus bombardeos. Esta situación podría llevar a Estados Unidos a considerar opciones de negociación, a pesar de la retórica bélica pública. La supervivencia del régimen iraní, al parecer, se juega más en los mercados globales y las urnas estadounidenses que en el campo de batalla.