Irán rompe el silencio: la inquietante respuesta sobre el nuevo líder supremo que desmiente a EE.UU.
El gobierno iraní asegura que todo está bien con su nuevo líder, pero su ausencia genera más preguntas. ¿Qué hay detrás de las declaraciones que desmienten a Washington y qué papel juegan las potencias aliadas en este conflicto?
El gobierno iraní salió al cruce de los rumores sobre la salud de su nuevo líder supremo con una declaración que busca calmar las aguas, pero que deja más preguntas que respuestas. En medio de una guerra que no dio tregua, las palabras del ministro de Asuntos Exteriores intentan proyectar normalidad mientras el mundo espera ver a Mojtaba Khamenei.
Abbas Araghchi, canciller de Irán, aseguró este sábado que “no hay ningún problema con el nuevo líder supremo”. La afirmación fue una respuesta directa a las declaraciones del secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, quien el viernes había insinuado que Khamenei estaba herido y posiblemente desfigurado.
“Seguramente verán pronto, supongo que no hay ningún problema con el nuevo líder supremo. Envió su mensaje ayer y cumplirá con sus deberes”, afirmó Araghchi en una entrevista con la cadena MS Now. El ministro desacreditó los reportes estadounidenses, comparándolos con otras afirmaciones que, a su juicio, han sido falsas.
¿Dónde está el líder supremo?
La ausencia física de Mojtaba Khamenei es el centro de la polémica. Aunque fue elegido como el nuevo líder supremo el domingo pasado, reemplazando a su fallecido padre Ali Khamenei, no se lo ha visto en público desde el 28 de febrero. Ese día, coincidiendo con el inicio del conflicto, la residencia que compartía con su padre fue uno de los objetivos de los ataques de Estados Unidos e Israel.
Su único contacto con el pueblo iraní hasta ahora ha sido a través de un mensaje escrito, leído en la televisión estatal. En esa comunicación, prometió venganza por la muerte de mártires iraníes y ordenó el cierre del estratégico Estrecho de Ormuz.
Abbas Araghchi, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán.
Un sistema que se dice fuerte
Frente a las dudas, Araghchi defendió la fortaleza institucional de su país. “Creo que a estas alturas debería haber quedado claro que nuestro sistema está muy arraigado en la sociedad”, argumentó. “La República Islámica es un sistema que no depende de ningún individuo ni de ningún grupo de personas. Está bien establecido”.
El ministro reiteró la postura oficial de que Irán es la víctima en este conflicto. “Esta es una guerra impuesta contra nosotros. Nosotros no comenzamos esta guerra. Fue un acto de agresión no provocado, injustificado e ilegal contra nosotros, y solo nos estamos defendiendo”, sentenció.
La sombra de Rusia y China
Consultado sobre una posible ayuda de potencias como Rusia o China a la inteligencia iraní, Araghchi reconoció el vínculo estratégico. El propio presidente estadounidense, Donald Trump, había insinuado días atrás que Rusia podría estar ayudando “un poco” a Teherán.
“Hemos mantenido una estrecha cooperación en el pasado, la cual continúa, incluyendo la cooperación militar”, admitió el canciller. Sin embargo, se negó a dar más detalles sobre la naturaleza o el alcance actual de esa colaboración, dejando abierta una de las incógnitas clave de este conflicto internacional.
La entrevista, concedida a un medio estadounidense, parece ser un esfuerzo calculado de Irán por controlar la narrativa en un momento de máxima tensión, donde cada declaración puede alterar el curso de los eventos.