Irán toma una medida extrema: el cierre del estrecho de Ormuz que pone al mundo en alerta máxima
¿Qué pasaría si se corta el flujo del 20% del petróleo mundial? Las alarmantes señales que llegan desde el estratégico estrecho de Ormuz tras los últimos ataques.
En medio de una escalada bélica sin precedentes, el régimen de Teherán habría cerrado el crucial estrecho de Ormuz, una arteria por donde fluye el 20% del petróleo mundial. Este sábado, la Administración Marítima de Estados Unidos instó a los buques comerciales a evitar la región tras los ataques coordinados de EE.UU. e Israel contra Irán y las represalias persas. El Organismo Británico de Comercio Marítimo (UKMTO) negó la información, pero reconoció que numerosos barcos han enviado señales de radio asegurando que el estrecho estaba cerrado.
¿Qué está pasando realmente en el estrecho?
Irán afirma que el estrecho de Ormuz es “inseguro” y está “de facto cerrado”, según informaron diferentes medios. Sin embargo, el UKMTO, que monitorea la actividad comercial en los océanos, declaró que “esos informes no han podido ser confirmados independientemente”. El organismo añadió que los mensajes enviados por canales VHF “no son legalmente vinculantes y no constituyen ninguna restricción de navegación según la ley internacional”.
El gobierno estadounidense fue más allá y emitió una advertencia formal. En un comunicado, la Administración Marítima del Departamento de Transporte afirmó que el estrecho de Ormuz, el golfo Pérsico, el golfo de Omán y el mar Arábigo están sujetos a “actividad militar significativa” y “se recomienda que los buques se mantengan alejados de esta zona”. También instruyó a los buques con bandera, propiedad o tripulación estadounidense a mantenerse a 30 millas náuticas de cualquier buque militar de su país.
Un golpe directo al mercado petrolero global
El impacto de este movimiento podría ser devastador para la economía mundial. Por este estrecho, que en su punto más angosto mide 54 kilómetros, transitan cada día un promedio de 144 buques. De ellos, un 37% son petroleros, según datos del informe Revisión del Transporte Marítimo 2025 de la UNCTAD. La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) indica que alrededor de un 20% del comercio mundial de gas natural licuado también fluye por allí, principalmente desde Catar y Emiratos Árabes Unidos hacia Asia.
Las autoridades iraníes han amenazado en múltiples ocasiones con bloquear el tránsito marítimo, especialmente en respuesta a las sanciones impuestas por Washington por su programa nuclear. En el escenario de crisis actual, en febrero de 2026 Irán ya había informado del cierre puntual de ciertas áreas por maniobras navales denominadas “Control Inteligente del estrecho de Ormuz”.
Con anterioridad, el 21 de junio de 2025, el Parlamento iraní aprobó su cierre después de que la nueva administración estadounidense de Donald Trump ordenara el bombardeo de Irán en el marco del conflicto con Israel. Este enclave geográfico ha sido escenario de numerosos incidentes en los últimos años, incluidos ataques y confiscaciones de petroleros, en medio de las tensiones entre Irán y Estados Unidos.
Una historia de tensiones y amenazas
La situación se agravó en 2018 cuando EE.UU. decidió retirarse del acuerdo nuclear firmado entre Irán y las potencias en 2015. En abril de 2019, Washington endureció las sanciones a la exportación de petróleo iraní, lo que llevó a Teherán a amenazar con el bloqueo. En 2021, Irán inauguró una estratégica terminal de exportación de petróleo en el mar de Omán, en la ciudad costera de Jask, lo que permitió por primera vez a los cargueros evitar cruzar el estrecho de Ormuz.
Este megaproyecto contó con una tubería de 1.000 kilómetros con una capacidad inicial de 300.000 barriles de petróleo por día. Las tensiones continuaron, como en abril de 2024, tras el ataque contra el consulado iraní en Damasco, que estuvo a punto de provocar el cierre de este vital paso marítimo. La medida actual, en el contexto de los ataques de este sábado, representa la materialización de una amenaza latente que ahora pone en jaque la estabilidad energética global.