Jamile Apara vuelve a exponer: los "modelos" que eligió para sus retratos no son humanos
La artista sanjuanina Jamile Apara vuelve a exponer después de tres años con una muestra que retrata a personajes que no son personas: esculturas públicas de la provincia. La exposición, que también incluye retratos familiares, propone un recorrido por miradas que observan la historia local. ¿Qué descubrió Apara sobre esas obras que todos vemos pero casi nadie mira?
La artista sanjuanina Jamile Apara regresa a una muestra individual después de tres años con "Testigo Silencioso", una exposición que se inaugura en Artify y que propone un recorrido por dos series de retratos poco convencionales: por un lado, personas de su entorno íntimo; por el otro, esculturas públicas de San Juan.
Integrante del colectivo 18 Mundos y con una trayectoria que incluye nueve exposiciones, Apara vuelve a la escena individual con una propuesta que, según sus propias palabras, reúne a sujetos que en apariencia son distintos pero que comparten un mismo rol: el de observadores del entorno y de la historia local. De ahí el nombre de la muestra.
El origen: una escultura ignorada en el Parque de Mayo
La serie dedicada a los monumentos urbanos es la más antigua de su producción y se remonta a 2010. Todo comenzó cuando, caminando por el Parque de Mayo, la artista reparó en una obra ante la que había pasado infinidad de veces sin prestarle atención. Ese hallazgo casual desencadenó un proceso de indagación y búsqueda patrimonial que la llevó a rastrear los orígenes de varias esculturas públicas de la provincia.
En esa investigación descubrió que muchas de esas obras son réplicas traídas de reconocidos talleres franceses de principios del siglo XX, cuyos registros originales se perdieron tras los terremotos. "Empecé a pensar cuántas de estas obras estaban por ahí en San Juan y yo no las había visto", recordó Apara en diálogo con DIARIO DE CUYO.
Lo que empezó como una inquietud se transformó en un trabajo sostenido en el tiempo. "Cuando ves algo por primera vez, te muestra como otra realidad, toda tu visión cambia", apuntó. "Desde que yo 'encontré' la primera escultura, empecé a ver las otras", agregó.
La serie reúne 12 piezas inspiradas en monumentos de la provincia, entre ellas figuras del Parque de Mayo, de la plaza 25 de Mayo, la Catedral e incluso el cementerio de la Capital, conocidas como Guardianes de la muerte.
"Cuando yo vi la primera escultura del Parque, me imaginé dentro de la escultura, con mis ojos, mirando el paso del tiempo, las modas, los terremotos, la gente… siendo testigo silencioso de todo eso, sin poder moverte, sin poder hablar… Es como esa sensación que uno tiene por ahí, de que la vida lo sobrepasa", expresó la artista sobre este proyecto al que regresa constantemente y que abarca una labor continua desde 2010 hasta 2026.
Lejos de buscar una copia fiel, Apara reinterpreta las esculturas: les pone ojos, les aplica color y juega con paletas cromáticas. "Lo que hago son retratos de las esculturas, o sea, no van a ver una imagen similar, las reinterpreto. De hecho, les pongo ojos y les pongo color y juego mucho con eso también, con paletas de colores, porque en realidad, en general son aceros fundidos", explicó. Incluso las sitúa en fondos con vegetación o cielos, como si retratara a un modelo vivo sentado frente a ella.
Los otros testigos: familiares y autorretratos
En paralelo a los monumentos urbanos, la exposición dedica una sala entera a retratos de personas, centrados principalmente en miembros de su propia familia y su entorno íntimo. La inclusión de esta serie fue una sugerencia de Carolina Schvartz, propietaria de Artify.
"Carolina Schvartz ha sumado a la propuesta que yo le hice inicialmente estos retratos, porque también son testigos silenciosos. Una vez que vos hacés un retrato, el retrato mira y a partir de ahí ya es testigo de algo", contó la artista.
El interés de Apara por el rostro humano se remonta a su infancia, aunque en su momento no lo supiera. De niña, se detenía a observar minuciosamente orejas, narices y expresiones de transeúntes en la calle o de pasajeros en el colectivo. Más tarde profundizaría ese interés durante sus estudios universitarios en Artes Plásticas y en sus investigaciones sobre el retrato en el Renacimiento.
Además de los retratos expuestos, en la planta alta de la galería, dentro del espacio de la biblioteca, el público podrá ver un recorte del proceso creativo: una serie de fotografías que la autora tomó y utilizó como base para trasladar los rostros al bastidor.
Particionismo y profundidad: el sello de Apara
Para llevar estas imágenes al lienzo, Apara no busca una copia exacta o fotográfica, sino reconstruir la figura a través de un método propio que ha denominado "particionismo".
"Es como una yuxtaposición de planos de diferentes colores y con los tonos voy como creando el volumen", explicó la artista, que ya cuenta con nueve exposiciones en su haber, entre ellas "El Otro", en la Alianza Francesa, y su última individual "Instantes Fragmentados", en la Biblioteca Franklin.
Otra característica que expone su producción, sobre todo en los últimos tiempos, tiene que ver con su propia evolución. "Creo que mi madurez también hace que no me enfrente a una obra como lo hacía antes, tal vez ya no busco tanto el detalle como sí la profundidad. Los últimos trabajos no son tan cargados de detalles, sino que más bien son una síntesis, pero intento que sea un retrato más profundo, con más datos subjetivos que formales", comentó.
"Son miradas. Si ves toda la muestra, lo que vas a encontrar son miradas. Miradas del que está retratado y mi mirada sobre ese que está retratado. Como un ida y vuelta", concluyó.
Testigo Silencioso se puede visitar en Artify, en San Juan.