Jaminton Campaz desafió a Almirón y se negó a entrenar: exige su salida a México
El colombiano se negó a practicar y desafió al DT. ¿Qué dijo la dirigencia? Enterate de todos los detalles de una novela que explota en Rosario Central.
El clima en Rosario Central se encendió este martes con una decisión que sacudió el vestuario: Jaminton Campaz se plantó y no quiso entrenar. El colombiano se presentó en el predio de Arroyo Seco, pero le comunicó al técnico Jorge Almirón que no iba a practicar porque exige su transferencia al América de México.
¿Qué dijo Campaz?
El delantero fue contundente: quiere emigrar en esta ventana de pases. Según pudo saber El Ciudadano, el futbolista manifestó su postura sin vueltas, mientras la dirigencia canalla considera que la oferta económica llegada desde el Distrito Federal es insuficiente.
Las charlas ya comenzaron en la comisión directiva auriazul, pero el conflicto quedó abierto y tenso. Mientras tanto, Almirón lo ve como una pieza clave para los desafíos del segundo semestre.
El plan que se complica en México
La operación para llevar a Campaz al fútbol azteca sumó un obstáculo inesperado. El América necesitaba liberar un cupo y hacer caja con la venta del uruguayo Brian Rodríguez al Cruzeiro de Brasil. Sin embargo, este mediodía el club de Belo Horizonte comunicó oficialmente que desistía de esa contratación.
Ese freno al efecto dominó complica las aspiraciones del colombiano, que ahora espera una nueva señal desde México. La dirigencia, por su parte, mantiene firme su postura: no aceptará una oferta que no esté a la altura de sus pretensiones.
¿Se destraba o se profundiza la crisis?
La negativa a entrenar es una medida de presión extrema, pero el club no cede. En los pasillos de Arroyito saben que necesitan hacer caja, pero no a cualquier precio. Almirón, además, confía en el talento de Campaz para pelear por los objetivos del semestre.
Con las cartas sobre la mesa y los intereses cruzados, la novela auriazul promete más capítulos. La decisión del colombiano de tensar la cuerda al máximo deja el futuro del jugador en el aire.