Jubilada fue a pedir un estudio y el sistema le dijo que ya se lo había hecho: la insólita razón
Una jubilada de 71 años fue a pedir un estudio para operarse y el sistema le respondió que ya se lo había hecho. La razón que le dieron indigna: el estudio figuraba cargado meses después de la fecha real. ¿Cuántos más están en la misma situación?
En Comodoro Rivadavia, los límites mensuales que PAMI fija para facturar consultas y prácticas generaron un "efecto bola de nieve": hay estudios hechos en febrero y marzo que recién ahora se cargan al sistema. El desfasaje no solo complica a los médicos, sino que puede dejar a los jubilados sin acceso a una nueva atención.
Un electrocardiograma realizado en marzo puede figurar en el registro como si se hubiera hecho en agosto. Una consulta que un profesional brindó hace meses puede facturarse mucho después. Y un afiliado que necesita repetir un estudio puede recibir una negativa porque, según el sistema, ya usó esa prestación hace poco.
Profesionales de distintas especialidades aseguran que esta situación se volvió parte de la rutina diaria de atención a los afiliados de PAMI durante 2026. El origen, según explicaron a ADNSUR, está en los cupos mensuales para consultas, estudios y prácticas, que limitan cuántas prestaciones pueden cargarse y facturarse en cada período.
PAMI comunica a través del Colegio Médico una cantidad determinada de prestaciones disponibles por especialidad. Ese cupo se reparte entre los profesionales que trabajan con la obra social en la ciudad. Cuando el límite se completa, las nuevas consultas o estudios ya realizados quedan sin posibilidad de facturarse en ese período.
Una "bola de nieve" que arrastra prestaciones durante meses
Un reconocido cardiólogo de Comodoro explicó el mecanismo con un ejemplo. "Es un desastre lo que está pasando con PAMI, recién estamos ahora haciendo las órdenes para facturar estudios que hicimos en febrero o en marzo", señaló.
Si una especialidad tiene, por caso, un cupo de 40 electrocardiogramas mensuales por profesional pero se realizan 70, solo pueden cargarse 40. Los otros 30 quedan pendientes. Al mes siguiente, esos 30 compiten con los nuevos estudios. Si vuelven a hacerse 70, al cargar primero los pendientes solo queda espacio para 10. Los 60 restantes pasan al período siguiente. "Ahí se empieza a generar una bola de nieve que no termina nunca", resumió.
El problema no es solo cuándo cobra el médico. El desfasaje entre la fecha real de la práctica y el momento en que ingresa al sistema puede repercutir directamente en el afiliado, que también tiene límites para repetir prestaciones. Una práctica hecha seis meses atrás puede aparecer como reciente y bloquear una nueva autorización.
"Yo me lo hice en marzo, pero aparecía como si fuera de agosto"
Elena tiene 71 años y vivió esa situación cuando necesitó un electrocardiograma como parte de los estudios prequirúrgicos para una operación. Al pedir la orden, le respondieron que según el sistema ya se había hecho uno recientemente. "Me dicen que no porque según el sistema yo me había hecho uno el mes pasado, entonces ya superé mi cupo. Les expliqué que no, que el último electrocardiograma me lo hice en marzo", contó.
La mujer insistió en que necesitaba el estudio para avanzar con su cirugía y que no podía pagarlo de forma particular. "Tuve que ponerme a discutir, a explicar y a pedirles por favor que me den una solución porque yo soy jubilada, no puedo pagar el estudio de forma particular", relató.
Finalmente apareció la explicación: el electro se había hecho en marzo, pero por el atraso acumulado había ingresado al sistema meses después. "Para el sistema me lo hice hace un mes, entonces me bloquea", dijo.
Su caso muestra un problema que, según los profesionales, puede ser más grave en pacientes con controles frecuentes, enfermedades crónicas o tratamientos complejos. "Imaginate lo que pasa con cuestiones más complejas, con pacientes oncológicos o con pacientes de edad más avanzada", planteó Elena.
Traumatología: desde abril no pueden facturar normalmente
Alexis Aguirre describió una situación similar y señaló que las dificultades se profundizaron desde fines de 2025 y se hicieron muy visibles este año. "La situación de PAMI es compleja. Es algo insólito y difícil de comprender, pero sobre todo es un problema que repercute en la salud y la calidad de vida de los pacientes mayores. Y también afecta a los profesionales", explicó.
En traumatología, el cupo no es individual sino que hay una cantidad mensual de consultas que se reparte entre los prestadores. Alcanzado ese número, el sistema deja de permitir la carga normal de nuevas consultas. "El primer mes se alcanzó el tope en el día 15, el segundo en el día 9, el tercer mes en el día 4 y ya en abril no se pudieron facturar nuevos estudios ni consultas", detalló.
Aguirre afirmó que nunca recibieron información precisa sobre el cupo mensual ni cómo se determina. "Nunca nos dieron información acerca de cuál es ese cupo por mes. Esto va contra toda lógica", cuestionó. Según su relato, los prestadores recibieron a través del Colegio Médico una comunicación que advertía sobre la imposibilidad de cobrar las atenciones realizadas una vez superados los límites.
Turnos a cinco o seis meses y jubilados que terminan pagando
El impacto golpea a ambos extremos del sistema. Aguirre sostuvo que, si un profesional ajustara su agenda a la disponibilidad para facturar, debería dar turnos a varios meses. "Si yo le tengo que dar un turno a un paciente para cuando vaya a poder facturarlo, termino dando turnos para cinco o seis meses", explicó.
En traumatología la cantidad de prestadores para PAMI es limitada. Ante la imposibilidad de sostener seguimientos en consultorio, Aguirre contó que ha vuelto a encontrarse con algunos de esos pacientes en el sistema público. Realiza guardias ad honorem en el Hospital Alvear y relató que afiliados que antes atendía en consultorio terminaron yendo al hospital por las dificultades para continuar sus controles.
Las cirugías mantienen otra modalidad que permite su cobro, mientras que los mayores problemas se dan en consultas y prácticas ambulatorias. Otro efecto: pacientes con cobertura evalúan pagar de su bolsillo una consulta o estudio para evitar meses de demora. Algo especialmente delicado en una obra social integrada principalmente por jubilados y pensionados, con ingresos que dificultan afrontar prestaciones particulares.
PAMI informa públicamente que las prestaciones de su cartilla son gratuitas y que para acceder a especialistas y determinados estudios se requiere una Orden Médica Electrónica. Además, desde febrero de 2026 implementa un nuevo esquema prestacional para especialidades como cardiología, traumatología, diagnóstico por imágenes y consultas con especialistas. Según la explicación oficial, busca ordenar la atención, fortalecer centros de referencia y responder con mayor eficiencia. Sin embargo, los profesionales consultados en Comodoro describen dificultades concretas con los límites de prestaciones que pueden cargar y facturar.
El problema detrás de una fecha
El caso de Elena muestra una de las consecuencias menos visibles. En una pantalla, la diferencia entre marzo y agosto parece solo administrativa. Para una paciente de 71 años que necesita completar un prequirúrgico, puede ser una barrera para acceder a un estudio que necesita.
Los médicos advierten que el retraso acumulado genera un círculo difícil de romper: prestaciones de meses anteriores ocupan el cupo actual, las actuales vuelven a quedar pendientes y el atraso sigue creciendo. "El problema es que muchos pacientes de años terminan sin atención por culpa de esto, o pagando de forma particular cuando cobran la mínima", resumió el cardiólogo consultado.
Para Aguirre, la discusión excede el reclamo económico de los profesionales. El punto central es qué pasa con una población que necesita controles frecuentes y que, en muchos casos, no tiene otra alternativa económica para atenderse. Detrás de cada consulta que no puede cargarse, cada estudio pendiente durante meses y cada turno postergado, hay un afiliado que sigue necesitando atención. Y en una población mayor, donde el seguimiento médico muchas veces no puede esperar cinco o seis meses, un límite administrativo puede convertirse en una verdadera barrera para acceder a la salud.