Jubilados en alerta: las clínicas privadas detienen la atención al PAMI por 48 horas
Las clínicas privadas de cuatro provincias detienen la atención al PAMI por 48 horas. ¿Qué servicios se verán afectados y qué reclaman los prestadores?
La salud privada argentina entró en estado de emergencia. Un centenar de sanatorios y hospitales que atienden a los afiliados del PAMI en Buenos Aires, Córdoba, San Juan y Mendoza paralizarán toda su actividad programada durante 48 horas, a partir de este jueves 27 y hasta el viernes 28 de agosto. La medida busca visibilizar una crisis que tiene como principales víctimas a los jubilados.
La decisión, adoptada por unanimidad en el seno de la Cámara Argentina de Prestadores de la Seguridad Social (CAPRESS), responde a un reclamo que ya no puede esperar: los pagos de la obra social de los mayores llegan con demoras crónicas y no alcanzan a cubrir los costos reales de la atención. Los prestadores aseguran que el desfasaje entre lo que cobran y lo que gastan supera el 70%, una brecha que torna inviable el funcionamiento de los centros médicos.
¿Qué servicios quedan suspendidos?
El paro afectará de lleno a las prácticas que no sean de urgencia vital. Según confirmaron desde las entidades nucleadas en CAPRESS, durante estas 48 horas solo se atenderán emergencias con riesgo de vida, bajo el denominado "código rojo" en las guardias. Así, quedarán suspendidas las cirugías que no sean impostergables, los estudios de diagnóstico por imágenes, los tratamientos ambulatorios y las consultas con especialistas.
Esta situación complica el seguimiento clínico de miles de beneficiarios que tenían turnos asignados, y genera una nueva preocupación en un sector que ya venía golpeado por la inflación y los conflictos laborales.
Los números que explican la crisis
El trasfondo del conflicto es una ecuación que no cierra. De acuerdo con informes del sector privado de la salud, la inflación acumulada entre fines de 2023 y mediados de 2026 superó el 240%, mientras que la actualización de la cápita que paga el PAMI apenas llegó al 110%. Esto implica una pérdida de más del 70% del valor real de las prestaciones, un rojo operativo que los sanatorios ya no pueden absorber.
Ante esta situación, el Poder Ejecutivo Nacional había autorizado transferencias extraordinarias mediante Letras del Tesoro para intentar aliviar la deuda con los prestadores, pero los fondos resultan insuficientes y las demoras persisten.
Un combo explosivo: falta de insumos y paros
A la crisis financiera se suma un escenario laboral complejo. Durante agosto, el gremio de la Sanidad llevó a cabo huelgas de hasta 11 días consecutivos por salarios y aguinaldos impagos. Esta combinación de factores redujo la operatividad de los sanatorios privados a un 50% o 75% de su capacidad en el último mes, según estimaciones del sector.
La medida que se implementa en el centro y cuyo del país repite el esquema de protesta que días atrás aplicaron las clínicas privadas de la Patagonia, en provincias como Neuquén, Río Negro, Chubut y La Pampa.
Los prestadores privados son contundentes: sin un plan sistemático de recomposición de aranceles y sin puntualidad en los pagos, el sistema de salud para los jubilados entrará en una etapa de máxima vulnerabilidad, con consecuencias impredecibles para los más de cinco millones de afiliados que dependen del PAMI.