Juicio contra Meta: la acusación que sacude a Facebook e Instagram por los menores
¿Meta sabía que Facebook e Instagram ponían en riesgo a los menores? El juicio en California destapa documentos internos que podrían cambiarlo todo.
Este miércoles arrancó en Estados Unidos un juicio que podría redefinir el futuro de Facebook e Instagram. Meta, la empresa de Mark Zuckerberg, enfrenta una dura acusación: haber priorizado el tiempo de uso de los menores por sobre su seguridad. El caso, que se lleva adelante en un tribunal federal de Oakland, California, es uno de los más grandes en la historia de la compañía.
La demanda fue presentada en 2023 por 29 estados de EE.UU. En esta primera etapa, solo se tratan los casos de California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey. Los otros 25 estados esperarán su turno en un proceso posterior. Lo que se busca son sanciones económicas millonarias y cambios profundos en cómo funcionan ambas redes sociales.
¿Qué le reclaman a Meta?
La fiscal adjunta de California, Megan O'Neill, fue contundente: Meta sabía de los efectos negativos de sus productos en los jóvenes, pero igualmente buscaba que pasaran más tiempo dentro de las apps. Para probarlo, los demandantes presentaron documentos internos, correos y estudios de la propia empresa.
Uno de esos documentos es un estudio de Instagram que decía: “Los adolescentes tienen una visión del consumo propia de los adictos”. Otro análisis reconocía que las funciones para aumentar el tiempo de uso podían chocar con el bienestar de las personas.
O'Neill señaló que esta información contrastaba con los mensajes públicos de Meta sobre seguridad. Según la fiscal, el modelo de la compañía era claro: captar usuarios, retenerlos y sacar provecho de sus datos.
Un punto central es la edad mínima. Instagram permite crear cuentas desde los 13 años, pero los estados acusan que Meta sabía que chicos de 11 y 12 años usaban la plataforma, violando la Ley de Protección de la Privacidad Infantil en Internet y otras normas.
La defensa de Meta: ¿qué dijo?
Meta no se quedó callada. Su abogado, Paul Schmidt, pidió al jurado que mirara los documentos completos. Por ejemplo, el informe que decía que uno de cada cinco adolescentes se sentía peor con Instagram, también mostraba que el 41% se sentía mejor y otro 41% no notaba cambios.
La defensa negó que Facebook e Instagram sean adictivas por diseño. Schmidt reconoció que algunas personas pueden tener problemas para controlar el tiempo, pero aseguró que Meta creó herramientas para eso. Además, recordó que la empresa sumó controles parentales y sistemas para detectar cuentas de menores que no cumplen la edad.
El primer testigo de los estados fue Arturo Béjar, exdirector de ingeniería de Meta. Él cuestionó cómo la empresa manejaba los problemas de los menores y habló de una política interna de “No preguntes, no digas” sobre los chicos de menos de 13 años en Instagram. Meta rechaza esa versión.
¿Qué puede cambiar si Meta pierde?
El juicio no es solo por dinero. Se piden cambios concretos: modificar el conteo de “Me gusta”, limitar el desplazamiento infinito, poner límites de tiempo para los más jóvenes y endurecer los controles para que no entren menores de 13.
Las cifras son enormes. Los fiscales hablaron de sanciones que podrían llegar a US$200.000 millones, y Meta calculó que, en un escenario extremo, la cifra teórica podría alcanzar los US$1,4 billones.
El juicio durará varias semanas. Se espera que declaren Mark Zuckerberg y Adam Mosseri, el jefe de Instagram. El veredicto del jurado será consultivo; la decisión final la tomará la jueza Yvonne Gonzalez Rogers.
Este caso podría sentar precedente para otros litigios contra las redes sociales por su impacto en los menores. Mientras tanto, la pregunta que queda flotando es: ¿hasta dónde llega la responsabilidad de las plataformas?