Juicio por crimen del tarotista: la madre pidió perpetua y las pruebas que complican al único acusado
Comienza el juicio por el brutal asesinato del tarotista en Córdoba. La madre pidió “perpetua, como el dolor en mi corazón”. ¿Qué pruebas clave presentó la fiscalía que complican al único acusado?
El juicio por el homicidio del tarotista Pablo Giménez Casado comenzó este lunes en Córdoba con un jurado popular. Lucas Cejas, el único imputado, enfrenta una acusación de homicidio criminis causae, que solo admite la pena de prisión perpetua, una condena que ya fue solicitada por la querella.
La primera audiencia dejó un panorama complejo para la defensa. Cuatro testigos, entre civiles y miembros de la Brigada de Investigaciones, declararon y sus testimonios no fueron favorables para Cejas.
Las pruebas materiales presentadas por la fiscalía tampoco le dieron respiro. Los investigadores reunieron un conjunto de evidencias que, según su teoría, ubican al acusado en la escena del crimen.
El dolor de una madre y el pedido de justicia
Al finalizar la primera jornada, Estela, la madre de la víctima, no pudo contener su emoción. “Que la condena sea perpetua, como es el dolor que yo tengo en mi corazón”, expresó entre lágrimas a Resumen de la Región.
Con una mezcla de dolor e incredulidad, la mujer agregó: “Me cuesta creer que un ser humano sea tan perverso”. El abogado querellante, Axel Aurich, confirmó que su estrategia será pedir la pena máxima para Cejas.
La escena del crimen en Villa La Bolsa
El caso se originó en mayo de 2024, cuando un amigo de Pablo Giménez Casado alertó a la policía ante la imposibilidad de contactarlo. Los efectivos se dirigieron a la cabaña donde el hombre de 44 años vivía y trabajaba en Villa La Bolsa.
Allí lo encontraron sin vida sobre la cama, envuelto en una frazada. Un detalle llamó la atención de los investigadores: en la vivienda no había signos de forcejeo o acceso violento, pero sobre una mesa había dos copas de vino.
Este hallazgo reforzó la hipótesis de que la víctima conocía a su agresor y lo había invitado a pasar. La autopsia posterior determinó que la causa de la muerte fue asfixia.
El cuadro se completaba con otros elementos perturbadores: faltaba dinero y el automóvil de Giménez Casado, las cámaras de seguridad habían sido arrancadas y la llave de la puerta había desaparecido, a pesar de que esta estaba cerrada por dentro.
Incluso el perro caniche que acompañaba al tarotista se había esfumado. Todos estos indicios apuntaron, desde un primer momento, a un crimen meticulosamente planeado.
¿Quién era el tarotista asesinado?
Pablo Giménez Casado tenía 44 años al momento de su muerte. Oriundo de Santa Cruz, llevaba una década viviendo en la provincia de Córdoba.
Se dedicaba a la lectura del Tarot y al alquiler de cabañas. En sus perfiles en redes sociales se presentaba como psicólogo, motivador, coach, amigo y confidente, expresando su satisfacción por poder vivir de su vocación.
El proceso judicial, que se desarrolla ante un tribunal con jurado popular, continuará en las próximas audiencias donde se presentarán más pruebas y testimonios. La fiscalía confía en que el cúmulo de evidencias, que incluiría huellas, ADN y mensajes comprometedores, será suficiente para lograr una condena.