Jujuy: el secreto que la Universidad Nacional esconde y que ya genera pedidos de toda la provincia
¿Qué pueden hacer unos higos descartados o las patas de una llama? En Jujuy, estudiantes los transforman en productos que ya todos quieren tener. Descubrí los emprendimientos más originales que nacen en la universidad y están cambiando las reglas del juego.
Docentes y alumnos de la Universidad Nacional de Jujuy están revolucionando la economía local con ideas que transforman lo que la naturaleza les da en productos innovadores. Desde un café hecho con higos descartados hasta colágeno extraído de patas de llama, estas iniciativas no solo son trabajos finales, sino emprendimientos reales que ya reciben pedidos.
La clave está en la Tecnicatura Universitaria en Transformación de la Producción Agropecuaria, de la Facultad de Ciencias Agrarias. Allí, las docentes Andrea Tolaba y Magda Choquevilca, coordinadas por Milena Sepúlveda, guían a los estudiantes para que sus proyectos académicos den el salto al mercado.
El compromiso de la universidad es claro: llevar el conocimiento al interior de la provincia y diseñar carreras que respondan a las necesidades de las comunidades, trabajando codo a codo con cooperativas y productores locales.
¿De los descartes a un nuevo desayuno?
Ana Julia Carrizo y Marina Soria vieron una oportunidad donde otros solo veían pérdida. En las yungas, muchos higos se descartan por no cumplir con estándares estéticos. Frente a un mercado saturado de mermeladas, ellas investigaron y encontraron una alternativa sorprendente: el café de higo.
“Es un producto para quienes buscan infusiones sin cafeína y sin azúcar agregada, porque tiene un sabor naturalmente dulce”, explican las alumnas. El proceso implica cortar los higos, secarlos, tostarlos y molerlos hasta obtener un polvo soluble de color similar al café tradicional.
El resultado fue tan convincente que, tras presentarlo como trabajo final y repartir muestras, empezaron a recibir pedidos desde distintos puntos de Jujuy. Su marca, “Dulce Tentación”, ya tiene logo y aspira a convertirse en su emprendimiento de vida.
En la misma línea, Rodrigo Arnaldo Cuevas y Graciela Gaspar pensaron en la soberanía alimentaria. Su proyecto es un yogur elaborado con leche de cabra, pensado para comunidades de la puna donde los lácteos industriales suelen llegar en mal estado.
“Nos mueve garantizar a las comunidades locales un producto nutritivo, especialmente para los niños”, sostiene Graciela. Con la marca “Lácteos La Junta”, no solo planean comercializarlo, sino primero capacitar a las familias para una producción casera y segura.
Rodrigo, oriundo de Salta, destaca que el yogur es una solución perfecta para dar salida al exceso de producción de leche de cabra en verano. Ya han experimentado endulzarlo con miel, almíbar de durazno y mermelada de mora, productos abundantes en la región.
Innovación que viene de la tradición
Jorge Ramos unió el saber familiar ganadero con una necesidad de salud. Inspirado por un allegado que mejoró su artrosis con caldo de huesos, desarrolló un método para extraer colágeno de los desechos de la faena de llamas.
Su proceso consiste en hervir los huesos, dejar enfriar el líquido rico en colágeno hasta que gelifica, y luego saborizarlo con sal o melaza de caña para formar bloques fáciles de consumir. Su marca, “Colágeno de la puna”, ha despertado un interés tal que recibe consultas y pedidos desde múltiples localidades jujeñas.
El placer tampoco quedó afuera. Paula Zerpa y Jimena Cala se propusieron crear un postre único utilizando el yuyo autóctono conocido como rica rica, común en infusiones. Así nació el “Helado de la puna”.
“Hice una prueba para mi familia y les encantó, así que lo llevé a la exposición de la universidad”, cuenta Paula. El éxito fue inmediato y las existencias se agotaron. La receta, que incluye infusionar la hierba, batirla con crema, leche y azúcar, y freezar, podría pronto sumar chips de chocolate.
Estos casos se suman a otros ya consolidados, como una egresada que comercializa hidromiel en Humahuaca, otra que vende alfajores de maíz morado en Yavi, y una tercera cuya cerveza de maíz morado ya está en góndolas de La Quiaca.
La profesora Andrea Tolaba resume el espíritu: el objetivo es poner en valor las materias primas regionales, abarcando todos los ecosistemas de Jujuy y Salta, y orientar a los estudiantes para que sus ideas viables se conviertan en realidad. Un laboratorio de innovación donde el campo, la academia y la comunidad escriben juntos una nueva economía.