Jujuy, en la mira de UNICEF: el dato que cambió en los últimos años
UNICEF destacó a Jujuy por sus políticas de prevención del suicidio adolescente, pero el informe también advierte que el riesgo crece con la edad y que no todas las jurisdicciones responden igual. ¿Qué dicen los números que cambiaron en los últimos años?
Jujuy quedó en el centro de la escena nacional por sus políticas de salud mental adolescente. La provincia fue destacada por UNICEF durante la presentación del informe Monitor Suicidio adolescente en la Argentina, que se realizó el 8 de octubre en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La participación jujeña estuvo a cargo del Ministerio de Salud. Desde la cartera sanitaria explicaron que el reconocimiento se apoya en el trabajo sostenido y articulado entre distintas áreas del Estado, y en la mejora de algunos indicadores que se registraron en los últimos años.
El dato que más llamó la atención surge del propio estudio: según los números difundidos por el Gobierno provincial, los suicidios en adolescentes de entre 10 y 19 años bajaron un 6,7% entre 2017 y 2024.
Cómo se trabaja la prevención en el territorio
La estrategia jujeña no se apoya en una sola dependencia. El Ministerio de Salud coordina acciones con otras áreas del Gobierno, los municipios y organizaciones comunitarias que van desde centros vecinales hasta espacios culturales, deportivos y sociales.
La meta es tejer una red de acompañamiento capaz de detectar las primeras señales de malestar, acercar los servicios de salud mental y sostener los cuidados cuando la situación se vuelve más compleja.
El abordaje se encuadra en una perspectiva de derechos y busca dar respuestas oportunas, adaptadas a lo que necesita cada persona.
Qué dice el informe de UNICEF
El Monitor de UNICEF advierte que el riesgo de suicidio crece a medida que avanza la adolescencia. Las tasas se mantienen relativamente bajas entre los 10 y los 14 años, pero trepan de manera considerable en el grupo de 15 a 19.
El análisis también marca diferencias entre varones y mujeres, y subraya que la realidad cambia según la jurisdicción del país. Por eso, sostiene, las estrategias de prevención deben adaptarse a las características de cada población.
En esa línea, el informe remarca la necesidad de reforzar la detección temprana en escuelas, centros de salud, servicios de protección y espacios comunitarios. También pide mecanismos de derivación oportunos y garantizar el seguimiento de niñas, niños y adolescentes en situación de riesgo.