Aire húmedo abajo, aire fresco arriba y una vaguada que cruza entre los 3.000 y 5.000 metros: la combinación que mantiene a Jujuy bajo las nubes. Hay una fecha marcada en el calendario en la que todo cambia.
El meteorólogo Edgardo Escobar desarmó la seguidilla de jornadas grises que viene golpeando a Jujuy y puso el foco en un mecanismo atmosférico que combina varios ingredientes sobre la provincia. Aire húmedo pegado al suelo, aire fresco en las capas altas y una vaguada que avanza de oeste a este son la receta que mantiene el cielo cargado y las lluvias a la orden del día.
Por qué el cielo no se despeja
Escobar describió el escenario con precisión: sobre la superficie hay humedad, mientras que a mayor altura circula aire más frío. A eso se le suma una vaguada, una franja alargada de baja presión que se desplaza entre los 3.000 y los 5.000 metros de altura.
Esa combinación alimenta el desarrollo de nubosidad y dispara precipitaciones de distinta intensidad. Algunas se traducen en lluvias que se sostienen en el tiempo; otras tienen energía suficiente como para desatar tormentas.
Nieve en la montaña y lluvias en el llano
El mismo cuadro atmosférico explica las nevadas que se vienen registrando en los sectores de alta montaña, en especial hacia el oeste jujeño y del lado chileno. Según el especialista, durante este viernes y parte del sábado podrían continuar las precipitaciones en forma de nieve en esas zonas.
En los sectores más bajos, en tanto, no se descarta la aparición de lluvias y tormentas aisladas.
El fin de semana, día por día
Para este viernes 30 de octubre, la máxima se ubicaría entre los 21 y 22 grados, con cielo mayormente cubierto y chances de lluvias aisladas hacia la tarde y la noche.
El sábado marcaría el inicio de un ascenso térmico gradual: la máxima podría trepar a entre 24 y 25 grados, sin descartar alguna tormenta aislada por la tarde.
El domingo 1 de noviembre asoma como la jornada más amable del tramo, con cielo parcialmente nublado y una máxima cercana a los 27 grados.
Esa tendencia cálida seguiría el lunes y el martes, con registros de entre 27 y 28 grados. Igual, Escobar advirtió que esos días podrían tener ratos de inestabilidad.
El giro del miércoles
El cambio más marcado llegaría el miércoles 4 de noviembre, cuando volvería a crecer la nubosidad y las temperaturas pegarían un bajón. Las máximas quedarían entre los 19 y 20 grados y se sostendrían en esos valores, como mínimo, hasta el domingo siguiente.
Así, Jujuy pasaría de un fin de semana con marcas cercanas a los 27 grados a una seguidilla de días más frescos, con más nubes y chances de inestabilidad.
El Niño no explica todo
Escobar aclaró que no todas las lluvias pueden cargarse a la cuenta de El Niño. Ese fenómeno suele tener peso sobre el centro del país y el Litoral, donde favorece la humedad disponible y la formación de precipitaciones.
Pero hay otro actor en juego: la oscilación antártica, un fenómeno atmosférico que altera la circulación de los vientos y puede empujar aire frío y húmedo hacia distintas regiones argentinas. Esos ingresos ayudan a formar nubosidad y tormentas en el centro y norte del país, incluso cuando las tendencias de largo plazo no anticipan lluvias copiosas.
Qué dice el pronóstico trimestral del SMN
El especialista se apoyó en los pronósticos trimestrales del Servicio Meteorológico Nacional, que estiman tendencias generales de temperatura y precipitaciones para períodos de tres meses. Esas proyecciones se arman analizando las condiciones del océano Pacífico, la superficie terrestre y la atmósfera.
Escobar remarcó una limitación clave: esos informes no permiten saber qué día exacto va a llover ni cuánto va a durar cada episodio de inestabilidad.
En el informe del SMN para octubre, noviembre y diciembre de 2026 aparecen diferencias entre regiones. Para sectores del oeste del noroeste argentino se contempla una tendencia a precipitaciones por debajo de lo habitual, mientras que otras áreas muestran probabilidades distintas.
Por eso, advirtió el meteorólogo, un trimestre con lluvias menores a lo normal no descarta tormentas intensas ni varias jornadas seguidas de nubosidad.
¿Se puede proyectar hasta marzo?
Frente a la consulta sobre cuánto podrían repetirse estas condiciones, Escobar planteó una distinción: no es lo mismo una tendencia estacional que un fenómeno atmosférico que cambia en plazos cortos.
La oscilación antártica es justamente uno de los factores que complica la precisión. Su comportamiento puede pronosticarse con una anticipación de una a dos semanas, mientras que otros fenómenos climáticos admiten perspectivas de mayor alcance.
Si baja la influencia de los pulsos de aire frío que llegan desde el sur, podrían imponerse los vientos del oeste y condiciones más estables en el centro y norte del país.
Por eso, no hay manera de garantizar que las lluvias y los días nublados se repitan igual hasta marzo. La recomendación de Escobar es concreta: seguir los pronósticos actualizados y estar atentos a las alertas del Servicio Meteorológico Nacional, sobre todo en los períodos de mayor inestabilidad.