Jujuy: las carroceras pioneras que hacían flores mientras los varones armaban todo

Ocho colegios, bosquejos a mano y flores hechas una por una: dos carroceras de la primera hora cuentan cómo se armaban las carrozas de la FNE y qué tarea tenían prohibida las mujeres.

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Jujuy: las carroceras pioneras que hacían flores mientras los varones armaban todo
Jujuy: las carroceras pioneras que hacían flores mientras los varones armaban todo

La Fiesta Nacional de los Estudiantes cumple 75 años y dos de sus protagonistas más antiguas, Rita Torena y Susana Costello, repasaron cómo fueron las primeras carrozas, los obstáculos que enfrentaron las mujeres para participar y la transformación de una celebración que ya es símbolo de Jujuy.

Torena, profesora, y Costello, actriz, se conocen bien: ambas fueron carroceras en las primeras ediciones y hoy siguen de cerca cada desfile.

Cómo se armaban las carrozas en los primeros años

Nada que ver con las estructuras actuales. En aquel entonces los materiales eran simples y el grueso del trabajo pasaba por fabricar a mano flores y adornos.

Torena contó que empezó a participar en 1969, cuando los estudiantes trabajaban a partir de bosquejos y propuestas que surgían entre compañeros.

Según recordaron, en esa época intervenían unos ocho colegios, muy lejos de la cantidad de escuelas que hoy forman parte de la fiesta.

Las tareas que las mujeres no podían hacer

Uno de los pasajes más fuertes del recuerdo fue el de las limitaciones que tenían las estudiantes para meterse en la construcción de las carrozas.

Algunas actividades quedaban reservadas a los varones; las mujeres se ocupaban sobre todo de las flores y los elementos decorativos.

En ese contexto, ambas subrayaron el papel de Sergia Sufi, a quien señalaron como una de las personas que más hizo para que las chicas pudieran sumarse a los trabajos carroceros. Las acompañaba, las llevaba y las traía, y además las ayudaba a conseguir materiales y recursos.

Hoy el panorama es otro: las mujeres participan en todas las etapas y ocupan puestos de responsabilidad.

"Nosotras no podíamos hacer electricidad, por ejemplo, hacíamos flores nada más. Y ahora las chicas hacen todo. Hay jefas de electricidad", destacaron.

La recorrida casa por casa para juntar fondos

La organización económica también cambió por completo. Sin las estructuras actuales, los estudiantes debían salir a buscar colaboraciones en comercios y casas particulares.

Ahí volvía a aparecer Sufi, clave por sus contactos con familias y comerciantes.

Los chicos armaban listas de posibles colaboradores y recorrían distintos lugares pidiendo aportes para comprar materiales.

"Íbamos a todo el mundo. Preguntábamos con qué podían colaborar y nos daban una platita", recordaron.

Pese a las dificultades, remarcaron el compromiso de estudiantes y familias para sacar cada proyecto adelante.

El salto de provincial a nacional

Las entrevistadas también repasaron el crecimiento institucional de la celebración y recordaron que en 1972 la fiesta adquirió carácter nacional, un paso que consideraron central para su expansión y reconocimiento.

En ese proceso mencionaron al ingeniero Pérez, a quien identificaron como uno de los impulsores de la transformación y como docente del Colegio Nacional.

Para ambas, haber sido parte de los primeros años es motivo de emoción, sobre todo al ver las dimensiones que alcanzó la fiesta.

La emoción de ver las carrozas de las nuevas generaciones

Las dos siguen de cerca las actividades y suelen acercarse a las exhibiciones para ver los trabajos de los chicos de hoy.

Destacaron no solo la evolución de los materiales y las técnicas, sino también la organización de los estudiantes y su capacidad para explicar los proyectos al público.

Recordaron especialmente las visitas a carrozas de localidades del interior provincial, donde los propios alumnos detallaban los materiales usados y el significado de cada diseño.

También valoraron la participación activa de las estudiantes en las distintas áreas de trabajo.

"Lo bueno de ahora es que están organizados, muy bien organizados", destacaron.

"Esta fiesta hay que cuidarla porque es nuestra"

Hacia el cierre de la charla, Torena y Costello reflexionaron sobre la importancia de preservar la FNE como una de las principales expresiones culturales de Jujuy.

Coincidieron en que hace falta fortalecer su difusión en otras provincias para que más gente conozca la historia, el trabajo y el compromiso que hay detrás de cada carroza.

El punto de comparación fue la Fiesta Nacional de la Vendimia de Mendoza, con amplia difusión en todo el país. Por eso consideraron importante que la celebración jujeña gane presencia en medios y espacios culturales del resto del país.

También hablaron de la emoción que sienten cada vez que participan de una elección de representantes o recorren las carrozas.

Para ellas, la Fiesta Nacional de los Estudiantes es mucho más que un acontecimiento anual: es parte de su juventud, de los vínculos que construyeron y de una historia colectiva que sigue creciendo con cada generación de carroceros.

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