Dos finales contra campeones mundiales de Brasil, 190 atletas de 11 países y una academia que ya suma entre 200 y 250 alumnos: el Jiu Jitsu jujeño vive un presente que pocos imaginaban. Ahora la provincia se prepara para un Open Nacional y la cita ya tiene fecha.
El Jiu Jitsu dejó de ser una disciplina de nicho en Jujuy. La academia que dirige Darío Caero ya cuenta con entre 200 y 250 alumnos activos, una cifra que el propio entrenador toma como termómetro del crecimiento de las artes marciales en la provincia.
Caero hizo un balance de la reciente gira de atletas jujeños a Santa Fe, donde compitieron a nivel internacional, y confirmó que la provincia se prepara para recibir un Open Nacional.
Una academia que no para de sumar gente
El interés por las artes marciales no se agota en quienes quieren competir. Según explicó el entrenador, buena parte de los practicantes son adolescentes y adultos que buscan mejorar su condición física o desarrollar habilidades personales.
El fenómeno tiene un perfil etario llamativo: muchos alumnos superan los 30 y los 40 años y se acercan al Jiu Jitsu sin intención de subirse a un torneo.
“Muchas personas dentro de la academia están con una búsqueda más del desarrollo personal y para desafiar sus límites de otra forma”, contó Caero.
El entrenador también remarcó que lo aprendido en el tatami se traslada a la vida cotidiana, más allá de los resultados deportivos.
Jiu Jitsu y judo: parecidos, pero no iguales
Caero es cinturón negro en ambas disciplinas, así que sabe de qué habla cuando las compara. Las dos comparten antecedentes históricos y técnicas, aunque sus reglamentos deportivos marcan diferencias claras.
El judo prioriza la lucha de pie y las proyecciones. El Jiu Jitsu deportivo, en cambio, habilita un desarrollo mayor del combate en el suelo, con técnicas de control y sometimiento.
Lejos de competir entre sí, el entrenador las considera complementarias: cada una aporta herramientas distintas al practicante.
Santa Fe, escenario de fogueo internacional
La delegación jujeña tuvo su examen de fuego en una competencia internacional realizada en Santa Fe. El certamen reunió a más de 190 atletas de 11 países.
Hubo exigencia de sobra: algunos integrantes del equipo llegaron a disputar hasta cinco combates en el mismo torneo.
Los cruces más duros fueron dos finales frente a representantes de Brasil, ambos campeones mundiales de la Federación Internacional de Jiu Jitsu Brasileño (IBJJF).
“El balance realmente en lo deportivo es positivo”, sostuvo Caero.
Pese a la diferencia de nivel, los jujeños lograron subir al podio y sumar roce internacional.
El costo de competir afuera
El entrenador no esquivó la autocrítica. Uno de los principales obstáculos para los atletas locales es sostener la continuidad en competencias de alto rendimiento: los viajes y la preparación pesan en el bolsillo.
“Hay que tener la humildad para reconocer que no estamos todavía a ese nivel, pero sin embargo pudimos traer algunos podios”, expresó Caero al analizar los duelos con los brasileños.
Para el referente, crecer deportivamente exige inversión y oportunidades para competir seguido, sobre todo frente a países como Brasil, con una trayectoria mucho más extensa en la disciplina.
El gran desafío será en casa
Después de la experiencia en Santa Fe, los deportistas jujeños tendrán su revancha como locales. Caero anunció un Open Nacional de Jiu Jitsu en la Sociedad Española de Jujuy, previsto para el 29 de noviembre.
La participación en Santa Fe no fue casual: formó parte de la preparación de los alumnos para este torneo, que buscará seguir impulsando el desarrollo de la disciplina en la provincia.
Con una academia que reúne a cientos de practicantes y atletas que empiezan a medirse con rivales internacionales, el Jiu Jitsu jujeño apuesta a consolidar su crecimiento y ampliar su lugar en el calendario competitivo.